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LA LLEGADA DEL CRISTIANISMO AL NOROESTE DE HISPANIA

03 marzo, 2026

(Por favor, espero que nadie se tome en serio las ilustraciones hechas con IA, porque carecen de cualquier rigor histórico. Están ahí simplemente para acompañar al texto). Los conquistadores romanos respetaron las costumbres y creencias religiosas de los ástures, llegando incluso a venerar a los dioses locales, tal y como revelan multitud de inscripciones votivas. Por su parte, el cristianismo llegó a Hispania y al Imperio Romano en una época de crisis espiritual, en la que prendieron especialmente bien las religiones procedentes de oriente. Uno de los principales caldos de cultivo fue precisamente el ejército, ya que los soldados que se jugaban la vida día a día eran más proclives a la creencia en una vida ultraterrena. Esto explicaría la temprana llegada del cristianismo a la Asturia, que como hemos visto albergaba la única legión romana de toda la Península. Además, en esos tiempos era una religión eminentemente urbana, por lo que se vería especialmente atraída por los núcleos más importantes, como era el caso de Astúrica en el Noroeste. 

Legionarios romanos cristianizándose. IA Gemini.

El cristianismo había sido una religión subversiva al negarse a adorar a los emperadores como si fueran dioses, por lo que a lo largo del Imperio se produjeron varias persecuciones dirigidas por el Estado. Estas persecuciones provocaron la matanza de miles de cristianos que prefirieron convertirse en mártires antes que renunciar a su fe. Sin embargo las cosas cambiarían radicalmente en el s. IV, que podría ser llamado “el siglo del cristianismo”: en el año 313 el emperador Constantino promulgó el Edicto de Milán, que permitía la libre práctica del cristianismo, con lo que comenzó su espectacular auge, saliendo de las ciudades, extendiéndose por el campo y las “villae”, y difundiéndose entre las capas populares. Esta popularidad se vería confirmada en el año 380, cuando el Edicto de Tesalónica convirtió al cristianismo en la religión oficial del Imperio.

El emperador Constantino promulgando el Edicto de Milán (313 d.C). IA Gemini.

En la Asturia esta religión iría expandiéndose por doquier con el transcurso de los siglos, absorbiendo y asimilando los cultos indígenas de las formas más diversas: construyendo iglesias en los lugares sagrados para los ástures, reemplazando a sus dioses y héroes con santos y vírgenes, adaptando sus festividades y ceremonias al calendario cristiano, etc. En principio los últimos lugares en ser cristianizados serían las montañas, aunque los historiadores difieren en cuándo ocurrió esto: algunos llegan a mantener que una gran parte de los ástures continuaron siendo paganos hasta bien entrada la Edad Media. 

IA Gemini

En cualquier caso, la primera información histórica que nos ha llegado del cristianismo en toda Hispania es una carta del año 254 escrita por San Cipriano, obispo de Cartago, y que fue enviada a las comunidades del Conventus Asturum y de Augusta Emérita. En primer lugar se dirige a Basílides, obispo de la sede Legio-Astúrica, lo que demuestra que allí residía una de las comunidades cristianas más antiguas e importantes de Hispania, y nos vuelve a confirmar el protagonismo conjunto de ambos núcleos urbanos. De su carta se desprende que la comunidad cristiana de Legio no vivía en el campamento mismo, sino en el núcleo de “Ad Legionem”, es decir, en el suburbio de población civil que surgió en el actual barrio de Puente Castro. 

Pero además Legio tuvo que jugar un gran papel en las persecuciones de los siglos II y III, ya que Tertuliano, uno de los Padres de la Iglesia, dice en su obra “ad Scapulam” que los “presidentes” o gobernadores de Legio y Mauritania perseguían a los cristianos, refiriéndose seguramente a los responsables militares de Hispania.

A finales del s. III tuvo lugar el martirio de Marcelo, un centurión cristiano de la Legio VII que se convirtió en mártir y santo al ser decapitado en Tánger por motivo de su fe. Según ciertas tradiciones su familia fue una familia de santos, porque estaba casado con Santa Nonia, con quien tuvo doce hijos, todos los cuales alcanzarían la santidad por vía de martirio. Entre ellos destacaremos a Facundo y Primitivo, porque en su honor se levantaría un importantísimo monasterio medieval en Sahagún. De todas formas muchos investigadores descartan que fueran hijos de San Marcelo, y señalan que en realidad eran mártires de la zona de Cea que murieron en el siglo II.

IA Gemini

A comienzos del s. IV tuvo lugar el Concilio de Elvira, que fue el primero que se convocó en tierras hispanas. Asistieron diecinueve obispos de toda la Península, pero de Gallaecia sólo acudió el de Legio, Decentio, lo que nos indica que era la población más cristianizada del noroeste. También la arqueología nos da pistas en este sentido, con restos como los de la basílica de Marialba de la Ribera (cerca de Legio) o el espectacular sarcófago paleocristiano de San Justo de la Vega (al lado mismo de Astúrica), que en la Edad Media albergaría los restos del rey Alfonso III. 

Sarcófago de Astorga, por Santiago Relanzón, MAN.

Una vez cristianizada (completamente o en parte), la Gallaecia tomó parte en las disputas teológicas del momento. Destaca por su importancia el priscilianismo, una doctrina en favor del ascetismo y de la reforma de la Iglesia propugnada por Prisciliano, un obispo hispano del s.IV. Tras muchos debates, Prisciliano fue declarado hereje y fue decapitado, pero su influencia se dejó sentir en el noroeste peninsular durante siglos. De hecho, muchas veces se ha dicho que Prisciliano era gallego, pero las fuentes históricas lo único que precisan es que provenía de la Gallaecia. Por otra parte, esta confusión entre Gallaecia y Galicia ha sido muy frecuente a lo largo de la historia, por lo que es más que probable que a muchos personajes se les haya asignado la etiqueta de gallegos sin reparar en que la Gallaecia también incluía a la Asturia. Sin ir más lejos también le ocurrió a Egeria, una famosa viajera del s. IV que también era originaria de Gallaecia. 

Prisciliano y Egeria. IA Gemini.

OTRO TESTIMONIO SOBRE LA EXTENSIÓN MEDIEVAL DEL TÉRMINO "GALLAECIA"

23 julio, 2025

Una muestra más de que en el s. XI, en tiempos de Alfonso VI, se consideraba al río Cea y su zona como frontera oriental de la Gallaecia:


Esto es, "ripam fluminis qui dicitur Ceia in finibus Gallecie" (Becerro Gótico de Sahagún, fol. 7,v.)
Para que no haya equívocos sobre el significado y extensión de Gallaecia, os recomiendo echar un vistazo a esta otra entrada.

SOBRE LA POLÉMICA REINO DE LEÓN - REINO DE GALICIA

05 marzo, 2008

Aunque mucha gente no lo sabe, hay algunos nacionalistas gallegos que tratan de argumentar que en realidad el Reino de León no existió, y que el nombre que éste tenía era en realidad "Reino de Galicia". Pretenden que Galicia fue durante toda la Alta Edad Media el reino preponderante, y que de hecho reyes como Fernando II o Alfonso IX así lo consideraban cuasi-oficialmente. Para ello utilizan documentos medievales en los que se hace referencia a "Gallaecia"o "Gallecie", aunque casi nunca se paran a pensar que prácticamente todos los casos son alusiones retóricas y/o eruditas a la provincia romana homónima (que incluía Galicia, Asturias, y gran parte de León y de Zamora), y no a la Galicia/Galiza que hoy conocemos. Del mismo modo, en esos mismos pergaminos y en otros de la misma época es posible encontrar referencias a Celtiberia, y a otras demarcaciones romanas que evidentemente ya estaban en desuso. Este hecho, sin embargo, es interesante, porque suele dar pistas acerca de la adscripción geográfica de algunos territorios. Por ejemplo, está clara la vinculación del León actual con el Noroeste peninsular prácticamente desde la Prehistoria, y que precisamente por ello los romanos fundaron la provincia de la Gallaecia. Esa realidad socio-geográfica no desapareció del todo en la Edad Media, y es de esperar que, salvo que los políticos consigan lo contrario, así siga siendo por los siglos de los siglos.

Volviendo al tema que nos ocupa, tengo recogidas varias referencias a "Gallecie" en distintos diplomas leoneses.Veamos tres ejemplos (para identificarlos sigo la numeración de "Fuentes y Estudios de Historia Leonesa") :
  • En la Colección Diplomática del Monasterio de Sahagún, en el documento nº7, fechado el 30 de noviembre del año 904, se dice textualmente "...in eclesia in loco Calzata que est sita super ripam fluminis cui nomen est Ceia in finibus Gallecie"
  • El diploma nº76 de la Colección Documental de la Catedral de León, que data del 12 de enero del año 928, el Obispo Fruminio dice "in civitate quo uocitatur Legio, in territorio Gallecie".
  • Nuevamente en Sahagún, en el documento nº 613 de marzo del año 1060 marzo podemos leer: "...uel collegio fratrum Sancti Facundi et Primitivi, in finibus Gallecie, super ripam amnis Ceia..."
Queda claro que en estos tres casos "Gallecie" se refiere a la extinta provincia romana. Es especialmente revelador que en el caso de Sahagún se diga que esta villa o las cercanas se encuentran en los límites de la Gallaecia ("in finibus Gallecie"), porque enlaza con la frontera oriental de la demarcación romana. Esta pervivencia también se puede rastrear en las crónicas musulmanas, ya que en ellas el Reino de León muchas veces recibe el nombre de Galiqiya o similar.

Como ya he dicho, el problema viene cuando por intereses políticos se identifica la Gallaecia con Galicia. Curiosamente, esta confusión ha dado lugar a graves errores entre algunos de los considerados grandes medievalistas españoles. Tal vez el más representativo sea el cometido por Fray Justo Pérez de Urbel. Al editar la Crónica Silense en el año 1959 se encontró este pasaje que describe las acciones de Fernando I cuando acaba de vencer a Vermudo III:
"Fernandus deinceps, extincto Veremudo, a finibus Gallecie veniens obsedit Legionem et omne regnum sue dictione degitur."
Este fragmento despistó al historiador, ya que se montó toda una película en una nota que insertó a pie de página:
"Es extraña esta afirmación de que Fernando llegó a León desde los confines de Galicia; no es, sin embargo, imposible. Después de la batalla de Tamarón, León cerró sus puertas al vencedor durante cerca de un año, y bien pudiera ser que Fernando aprovechase estos meses para someter las provincias del oeste, realizando un verdadero asedio, ante el cual Fernando Laínez, a quienes los documentos consideran como señor de la capital, no tuviera más remedio que capitular. Bien considerado, es esto lo que debió de suceder".
Pues me temo que no fue así. Si Fray Justo hubiera manejado más a menudo la documentación medieval leonesa de la época, no le habría costado deducir que esa frase no hacía referencia al extremo occidental de Galicia, sino al oriental de la Gallaecia, esto es, Sahagún y aledaños, que es la vía de penetración más lógica para un ejército que viene desde Castilla. Lo grave del asunto es que este error de Pérez de Urbel ha sido repetido y amplificado por varios historiadores, y así aparece reflejado en algunos libros.

Esta confusión también es fácilmente apreciable en la reciente traducción de la Crónica Najerense de Juan A. Estévez Sola. En ella, al narrar los enfrentamientos entre Fernando I de León y su hermano García de Navarra, dice que éste último
"sediento de sangre hermana, devastó hostilmente las fronteras que de él [de Fernando, se entiende] podía alcanzar.
Cuando se enteró de ello el rey Fernando, tras reunir un inmenso ejército, se apresura a vengar en los límites de Galicia los ataques de que es objeto su reino".
En este pasaje también queda claro que no se puede interpretar el "Gallecie" del original latino por "Galicia", ya que ésta le quedaba un poco lejos al rey navarro. Es más lógico suponer que como mucho estos ataques llegaron hasta Sahagún.

Volviendo al debate "¿Reino de León o Reino de Galicia?", hace unos días me encontré con un documento en el catálogo del Archivo Histórico Municipal de León que arroja algo de luz sobre esta cuestión. Se trata del nº 268, que está en gallego y data como pronto del siglo XIV (ojo: más de cien años después de la famosa unión de los reinos de León y de Castilla en 1230). En él, el concejo de Santiago de Compostela pide ayuda al de León en un pleito que tiene planteado con un recaudador de impuestos. Curiosamente, no tienen reparos en reconocer a la ciudad de León como "nossa cabeça do regno de León". Os pongo sólo el fragmento que considero más interesante, porque Taliesin ya insertó el texto completo hace unos días en su blog "El Reino Olvidado". La transcripción la realizó mi antiguo profesor de Archivística, el malogrado José Antonio Martín Fuertes.

[...] Johán Pérez en nossa concórdia, porque nosso sennor el rey manda que nos paguemos as fosa/[dey]ras e moeda e seruiços segund o que se pone en essa uossa cidade e terra, segund o veredes per lo traslado da carta do / dito sennor rey [que] uos enviamos mostrar, comsentemos por partir contenda et porque uos sodes nossa cabeça / do regno de León et porque nos auemos de fazer o foro que uos fezerdes, que uos anviássemos todo esto mostrar / por que uos liurásedes entre nos et o dito Johán Pérez.

Bueno, un ejemplo de que Santiago, que era considerada la capital de Galicia, reconocía a la ciudad de León como cabeza de su Reino, que no era otro que el de León. Supongo que esto no gustará demasiado a esa parte de los nacionalistas de la que os hablaba al principio. Los demás nos quedaremos como antes.


Para más información, os recomiendo estos dos libros míos: 

ASTURIA, PRIMER NOMBRE QUE RECIBE NUESTRA TIERRA

19 marzo, 2006

Hoy ha comenzado en la Revista del Diario de León una sección dominical elaborada por Miguel Ángel González y yo mismo titulada "Historia visual de León". Como ésta no es publicada en la versión digital del mencionado periódico, intentaré publicarla cada domingo o lunes en este Cuaderno de Notas. Miguel Ángel es el autor de los textos, y yo de los mapas y revisiones. Como siempre, os recuerdo que podéis ver los mapas ampliados si pulsáis con el ratón sobre ellos. Espero que os preste.

La primera demarcación territorial relacionada con la región leonesa es la Asturia. Veremos posteriormente que su territorio al sur de la Cordillera Cantábrica fue la base para la definición del territorio legionense del Reino de León en los siglos XI y XII.
Los ástures eran un conjunto de tribus denominadas así por los romanos y que habitaban gran parte del territorio de las actuales provincias de Asturias, León, Zamora y partes de Orense y Portugal. Su nombre parece proceder de la raíz indoeuropea “-stour” que significa río.
A partir de la época de Augusto (27 a.C.- 14 d. C.), las regiones del Norte se van integrando en la estructura organizativa romana. En primer lugar, entre los años 16 y 13 a. C., la península se divide en tres provincias: Citerior ó Tarraconense, Bética y Lusitania. Dependiendo del gobernador de la Tarraconense había tres legados: uno de ellos al mando de dos legiones en Asturia-Gallaecia, otro controlando la región Cántabra hasta los Pirineos y otro, sin tropas, al mando del resto de la provincia. Con Vespasiano se crean nuevas demarcaciones administrativas: los Conventos Jurídicos aunque anteriormente existían un Prefecto de Gallaecia y otro de Asturia. A pesar de la creación de tres Conventos Jurídicos en el Noroeste: Ástur, Lucense y Bracarense, los tres están al mando de un único Legado Jurídico (Legati Iuridici per Astyriam et Gallaeciam). Para el resto de la Tarraconense la situación es distinta. Desde finales del siglo II, este Legado Jurídico, residente en Asturica Augusta ó Astorga, es además jefe de la Legio VII. Esta ciudad era la cabeza administrativa de todo el Noroeste.
Uno de los principales hitos de la integración del norte peninsular en Roma es la instalación de la Legio VII en lo que después será León, que se convertirá en el principal centro de control militar romano del Norte peninsular. No debe extrañar, por tanto, que esta ciudad se convierta en la capital del reino asturleonés cuando éste decide expandirse por su prestigio militar y la fortaleza de sus murallas.
En torno al siglo I d. C. se crea la Procuraduría de Asturia et Gallaecia en Asturica Augusta, cabeza administrativa del Noroeste.
La posible reorganización provincial de Caracalla (211-217) es controvertida. Algunos investigadores defienden la creación de la provincia Hispania Nova formada por Asturia y Gallaecia (algunos incluyen también al convento cluniense). Finalmente, con la reorganización del Imperio realizada por Diocleciano (284-305), se crean las provincias de Bética, Lusitania, Cartaginense, Tarraconense, Gallaecia, Baleárica y Mauritania Tingitana que sobrevivirán a las invasiones germanas del siglo V. La provincia de Gallaecia incluye a las entidades territoriales de Gallaecia y Asturia aunque en las crónicas coetáneas se incluyen también Cantabria. No está claro cual era la capital de esta provincia de Gallaecia. La supremacía episcopal en todo el Noroeste de Astorga y una lápida encontrada inclinarían la balanza hacia esta ciudad, aunque también hay indicios de que podría ser Bracara Augusta, la actual Braga, en Portugal.
En el año 409 se producirán las invasiones germanas, en el 455 se produce una gran batalla entre el rey visigodo Teodorico II y el rey suevo Requiario en la que este último es derrotado fijándose la frontera entre suevos y visigodos en el río Órbigo y en el 585 el rey visigodo Leovigildo derrota al suevo Audeca, poniendo fin al reino suevo del Noroeste e incorporando sus territorios al reino visigodo.
Los visigodos mantienen la división provincial de Hispania realizada por Diocleciano. El reino se divide entonces en las provincias: Lusitania, Bética, Gallaecia, Cartaginenese, Tarraconense y Narborense situándose al frente de cada un dux provinciae.
La capital de Gallaecia durante este periodo es Lucus, Lugo actualmente. Más adelante se añaden otras dos provincias más: Asturia con capital en Asturica, Astorga y Cantabria con capital en Amaya. Vasconia fue el único territorio peninsular fuera de la órbita toledana.
La primera referencia al Bierzo como territorio la encontramos en la Vida de San Fructuoso, escrito por su discípulo San Valerio a finales del siglo VII. San Fructuoso era probablemente hijo del dux de Asturia y se retira en el Bierzo donde su familia mantiene importantes posesiones y donde funda los monasterios de los Santos Justo y Pastor de Compludo, el Rufianense y el Visoniense.
El 27 de abril de 711 Tarik desembarca en Gibraltar. El rey visigodo Rodrigo se encuentra realizando una campaña militar contra los vascones. Después de la batalla de Guadalete entre el 19 y el 26 de julio de 711, el rey Rodrigo es derrotado y se produce el fin del reino de Toledo. Los musulmanes atacan prioritariamente los centros de poder visigodos, es decir, las capitales de los ducados y dominan así todos los territorios controlados por el reino visigodo.