Acerca de los Reyes de León y de Castilla

8 de julio de 2005

Hoy querría hacer algunas reflexiones sobre las denominaciones que la historiografía vigente, claramente imbuída de un espíritu decimonónico, ha impuesto a los monarcas leoneses y a los castellanos. Algunos de los temas se deben a las conversaciones e intercambios de ideas que he mantenido con la medievalista Margarita Torres Sevilla, de quien me honro en haber sido alumno suyo. Desde aquí mis más sinceras gracias.
  1. Empecemos por Fernando I, ya que hasta entonces (año 1037 ó 1038) nadie puede defender la existencia de un reino de Castilla. En muchas obras encontramos la referencia a Fernando como el primer rey de Castilla, lo cual es más que dudoso. Recordemos las circunstancias: el último rey de la dinastía asturleonesa, Vermudo III, había muerto en la batalla de Tamarón enfrentándose a Fernando y su hermano García Sánchez. Ambos eran hijos de Sancho III de Navarra y, por lo tanto, navarros. Este Sancho había llegado a invadir la ciudad de León (1035), pero tuvo que huir ante la poderosa reacción de Vermudo III, y murió poco después, dejando a Fernando como conde de Castilla y a García Sánchez como rey de Navarra. En estas condiciones, estaba asumido que Fernando debía obediencia a su cuñado Vermudo III, ya que Castilla era un condado leonés, pero pronto se alió con su hermano García y se enfrentó al rey leonés. Poco después tuvo lugar la batalla de Tamarón, cerca de Burgos, con el resultado mencionado. Que Fernando I nunca se intituló rey es algo que queda meridianamente claro si acudimos a la documentación: no hay ni un sólo documento original y no falsificado en el que el navarro conste como otra cosa que conde de Castilla. Así pues, es fácil concluir que es absurdo afirmar que Fernando I unió los reinos de León y Castilla, ya que: 1º Castilla no era un reino. 2º Castilla nunca se había separado de León (aunque actuara con cierta autonomía, sus condes siempre estuvieron presentes en la corte leonesa como era su obligación) 3º Tras su victoria, Fernando se coronó rey en León en virtud de su matrimonio con Sancha (hermana de Vermudo), y se asentó definitivamente en esta urbe regia, sin dar mayores muestras de entusiamo o interés por Castilla (de hecho, construyó el Panteón de los Reyes en la ciudad legionense, y allí trasladó el cadáver de su padre). Si ya se hubiera coronado rey en Castilla ¿para que iba a necesitar coronarse en León? Está claro: quien poseía León, era el rey. Y punto.
  2. Entonces, ¿quién fue el primer rey de Castilla? Fernando I, al morir repartió el reino entre sus hijos. En virtud del derecho navarro (que obligaba al padre a dejar en herencia a su primogénito lo que él a su vez había heredado del suyo) cedió Castilla a su primer hijo, Sancho (llamado "El Fuerte") Pero dejó León para su hijo favorito, Alfonso, ya que este reino percibía además las mejores y más valiosas parias que pagaban en oro los reinos moros para evitar ser atacados por los cristianos. Galicia le correspondió al débil García, y Zamora a Urraca. La historiografía se ha empeñado en denominar a Sancho como Sancho II, lo cual es un grave error; ¿dónde está el Sancho I de Castilla? En ninguna parte. El único Sancho I fue un rey de León, Sancho El Craso (o El Gordo), que gobernó del 956 al 958, y del 959 al 966. Con lo cual tenemos que el primer rey de Castilla fue Sancho I de Castilla "El Fuerte" (1065-1072), y así este territorio pasó de ser condado a reino. Tras una serie de avatares y guerras civiles provocadas por el ambicioso Sancho, Alfonso quedará como único rey de todos los territorios que habían estado unidos durante el reinado de su padre Fernando I: recibirá el nombre de Alfonso VI, y gobernará sobre León y los ahora reinos de Galicia y Castilla. La preponderancia sigue perteneciendo a León, sede regia, aunque ahora pasa de ser reino a ser corona (una corona es un conjunto de reinos). Conviene no perder de vista que, a todo esto, Castilla ha sido reino durante siete breves años, lo que no puede sostener la absurda idea de que Alfonso VI fue "rey de Castilla y León" (habría más motivos para decir "rey de León y Galicia", ya que Galicia ya había sido reino con anterioridad). Como veremos ningún rey en la Historia de España se intituló "Rey de Castilla y León"; esta denominación parte de una visión totalmente sesgada, interesada, anacrónica y errónea de la Historia que está tratando de justificar la existencia de una realidad administrativa actual (y artificial) como es la Comunidad autónoma de Castilla y León. Algunos historiadores (pero cada vez menos) tratan de poner un poco de sensatez definiendo a Alfonso VI como Rey de León y Castilla, pero yo me atrevería a decir que ello tampoco es correcto: en aras de la claridad , que es un elemento básico si queremos defender que la Historia es Ciencia, basta decir que fue Rey de la Corona de León.
  3. Por las mismas razones, también es absurdo denominar a Alfonso VII el Emperador (1126-1157) como "rey de Castilla y León" o (peor aún), "rey de Castilla" (como figura en la inefable Wikipedia) . Pero podemos aportar otra razón, más poderosa aún: en la coetánea Chronica Adefonsi Imperatoris se dice que este Alfonso es "rey de León" en más de cuarenta ocasiones, mientras que nunca se le llama "rey de Castilla" o "rey de Castilla y León". Para más INRI, en esta crónica se describe cuál es el símbolo del Emperador y del Reino: un león que figura en las armas y banderas imperiales (todavía faltan algunas décadas para que nazca el castillo) Los castellanos son muy libres de considerar reyes de Castilla a estos dos alfonsos, aunque pienso que es inexacto. En caso de aceptar tal propuesta, serían, respectivamente, Alfonso I y Alfonso II de Castilla, aunque los gallegos también podrían llamarlos Alfonso I y II de Galicia. En aras de la sencillez y de la claridad, es mejor dejarlo como Alfonso VII el Emperador de León.
  4. Para finalizar, tras la muerte del Emperador, la Corona se divide nuevamente entre el primogénito Sancho y el segundogénito Fernando. El primero recibe el reino de Castilla, y aunque ha sido y sigue siendo llamado Sancho III, en realidad y en puridad debe ser denominado Sancho II de Castilla (1157-1158). Fernando continúa con la numeración natural y normal del reino leonés, y será el segundo de ese nombre. Cabe destacar que, al heredar León, también hereda el título de Regis Hispanorum, como podréis comprobar si leéis las leyendas de los signos regios que os estoy mostrando estos días. Recordemos que, al incluir a Galicia, hay que hablar de Corona de León mejor que de reino. A Sancho II le sucede Alfonso VIII, quien en realidad es Alfonso I de Castilla (1158-1214): éste fue el creador del castillo como símbolo de Castilla, y el primer rey castellano con una duración aceptable. Le sucedió Enrique I (1214-1217): con este nombre no puede haber polémicas respecto a su ordinal. Mientras tanto, desde 1188 en la Corona Leonesa gobernaba Alfonso IX, quien en realidad sería Alfonso VIII de León. En Castilla en 1214 subió al trono Fernando, mal llamado el Tercero, ya que es el Primero de ese nombre en Castilla. En 1230 unificará las dos Coronas (Castilla también era una Corona, compuesta por los reinos de Castilla y de Toledo), y fundará la nueva y definitiva Corona de Castilla, aunque, como todos sus sucesores, se intitulará "rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, etc", ya que los reinos continuarán conservando su existencia oficial dentro de la Corona.
El problema para aceptar esta nueva numeración es que, evidentemente, afectaría a toda la monarquía española: por poner un ejemplo, los alfonsos tendrían que restar uno a su ordinal actual (Alfonso X el Sabio sería Alfonso IX, etc.). No ocurriría lo mismo con los fernandos, ya que Fernando I de Castilla, al ser coronado Rey de León se convierte en el tercero de ese nombre. Por supuesto, el número currens que habría que seguir sería el de los monarcas leoneses, ya que fueron quienes recibieron y transmitieron el título de reyes de España (Regis Hispaniae y variantes). Otra prueba de la total preponderancia leonesa es que, mientras que Castilla sólo fue reino con rey propio durante 80 años, León tuvo reyes a lo largo de más de 300 años ininterrumpidos. Ha sido la historigorafía decimonónica y afín (donde incluyo a Claudio Sánchez Albornoz) la que ha exagerado la importancia del reino castellano, elevando sus cantares de gesta al nivel de fuentes históricas, lo que es totalmente anticientífico, ya que se puede demostrar con la documentación en la mano que mienten más que hablan (por ejemplo, no existió la Jura de Alvonso VI en Santa Gadea, y casi con seguridad este rey no se hizo coronar en Burgos)

8 comentarios:

Totmundo dijo...

Me parece muy bien todo lo que dices; bien expuesto, claro y perfectamente argumentado. El problema es que hay mucho falso historiador que intentará seguir diciendo lo contrario a pesar de saber que no llevan la razón. Poderoso caballero es don dinero, y lo políticamente correcto seguirá acogotándo a lo leonés.
Gracias por tu dedicación RChao y felicidades por tu trabajo.
Totmundo el escribidor.

Saúl dijo...

Pues me ha parecido muy interesante, expuesto con claridad y corrección. Te animo a seguir con este tema; por ejemplo cuando termines la serie de los signos rodados podrías comenzar otra sobre "breve historia de León", para "desasnar" a iletrados como yo.

Un saludo.

EEN/EAN (EIRM/EIRM) dijo...

En primer lugar Ricardo felicitarte por el nuevo impulso dado a tu weblog... ¿tal vez estés ya de vacaciones? Si es así, enhorabuena.
Muy interesante artículo el de los Reyes de León y los Reyes... de los otros. No obstante, no somos nosotros los que "estamos de acuerdo en todo como leoneses" (a mi me vale todo, aunque ésto está especialmente bien parido) los que debemos conocer o juzgar estos textos. Es evidente que son los demas los que deben saber (gallegos, castellanos, madrileños, catalanes...). Te invito a promocionar tu weblog en esos ámbitos. A seguir.

R.Chao dijo...

Pues agradezco tu sugerencia. ¿Me recomiendas algunos foros en concreto?
Saludos.

Enrique dijo...

Tiene que haber alguna razón para estos hoy aparentes errores en la numeración de los reyes.
¿No será que en lugar de indicar el número que ese nombre aparece en los reyes de un reino, lo que realmente indica es el número que ese nombre aparece entre los miembros de la familia que llegan a reyes sea en el reino que sea?
No sé si me expliqué.

R.Chao dijo...

Creo que sí te entiendo, Enrique, pero el problema sigue siendo el mismo: ¿de qué reino estamos hablando? ¿De España? No puede ser, porque entonces habría que aplicar el mismo rasero a la Corona de Aragón, donde también abundadn los Ramiros y los Alfonsos. Yo creo que esta tendencia está inscrita en el pan-castellanismo decimonónico que identificaba a León y todo su reino con esa idea imperialista de Castilla, y por ello no distingueron entre monarcas leoneses y castellanos. De lo que sí estoy seguro es de que Claudio Sánchez Albornoz & Cía. todavía vivían (viven) en el siglo XIX en este sentido. Pero claro ¿quién metía mano a la Corona de Aragón?

José María JURADO dijo...

Queridos todos: soy español.

Es una forma de nacionalismo, de acuerdo, pero una forma de mirar la historia de España en la que no se puede ni se debe caer nunca en la disgregación autonómica a siglos pasados.

Una cosa es mirar en la historia y otra cosa buscar argumentos científicos para una lucha administrativa actual.

Todo lo que dices es muy interesante y bueno pero ¿cúal fue la mentira de la Historia al ubicar a Castilla en ese lugar mportante de los sucesos del mundo?

Aquí, en Sevilla, se habla mucho del esplendor andalusí, pero la realidad es que es una colonia castellana... ¿o leonesa? ¿Importa? No acudáis al bosque melancólico para luchar contra Valladolid, error fueron las autonomías y hubiera mejor valido amnetener el centralismo y la región de León y la Región de Castilla.

Pero no le quitemos a Castilla su lugar en la Historia de Europa y del Mundo nos guste o no, aunque fuera un invento de la reina Católica... ¡menudo invento! Y ser condado no es mejor que reino, como no fue ni mejor ni peor la forma de la Républica o el Imperio.

Un abrazo de José María Jurado

www.jmjurado.org

R.Chao dijo...

Nadie habla de quitarle a la Corona de Castilla su lugar en el mundo, sino de poner las cosas en su lugar: no me gustan las mitologías. Por lo demás, estoy de acuerdo con tus opiniones.

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