ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LOS ÁSTURES Y EL PRESENTISMO

16 febrero, 2026

En el estudio de la Historia pasa algo muy curioso: nuestras mentes están habituadas a los marcos administrativos actuales, y por eso es habitual encontrarse museos provinciales, autonómicos, etc., que responden a esos parámetros. Las administraciones son bien conscientes de ello, y no dudan en recortar o ampliar (e incluso inventar) lo que haga falta con tal de que los hechos históricos encajen en su marco correspondiente. Esto es una práctica habitual de las llamadas “comunidades históricas”, pero también del resto de comunidades autónomas e incluso de administraciones mucho más modestas, como las provinciales. La realidad histórica es bien diferente, ya que los territorios y las divisiones administrativas de siglos pasados casi nunca coinciden con las actuales. 

En cualquier caso, debido a esta falta de perspectiva histórica, los ástures sufren un doble ataque en nuestros días. Por un lado, sobre ellos ha caído una auténtica “ley del silencio” en la Meseta, siendo difícil incluso encontrar referencias suyas incluso en los informes de tesoros y excavaciones de castros netamente ástures. En su lugar se usan términos más cómodos para el actual marco autonómico, como “celtíberos”, y su nombre se borra de los museos provinciales y comarcales, y de los libros de texto escolares. Algunos arqueólogos e investigadores minimizan su importancia como pueblo, y afirman que en realidad fueron un conglomerado de tribus sin prácticamente ningún tipo de cohesión. Dejando aparte que eso mismo podría decirse de la mayoría de los pueblos prerromanos hispanos, esta opinión contrasta con los testimonios de la época, y con el hecho de que fueran los últimos en ser conquistados. A nivel popular tanto los leoneses como los zamoranos desconocen su pasado ástur. Como mucho han oído hablar de “los celtas”, ese saco histórico en el que cabe prácticamente toda Europa occidental. 

Por otro lado, y respondiendo también a ese prejuicio mental, los ástures sufren otro tipo de ataque totalmente diferente desde Asturias. Allí, a diferencia de León y Zamora, sí que se están excavando e investigando sus castros, pero cada vez es más frecuente que algunos historiadores, arqueólogos y divulgadores asturianos circunscriban los ástures únicamente al norte de la Cordillera Cantábrica, coincidiendo prácticamente con los límites del Principado. Se “olvidan” así de los ástures augustanos, donde radicaría su capital en tiempos romanos (Astúrica Augusta, futura Astorga), y donde residía casi con seguridad el grueso de su población. Ese olvido es más llamativo si recordamos que el Ástura, el río que les dio nombre, discurre íntegramente por las provincias de León y Zamora. Y es que, como decía un poco más arriba, es todo un reto mental superar los marcos administrativos actuales, y más con toda la labor propagandística y educativa de nuestras administraciones. 

Escena cotidiana en un castro ástur - Gemini

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