EL TERCIO DE LEÓN

30 de enero de 2019

En los comentarios al post sobre el navío de línea "León", Miguel A. Diego, "Zacut", me puso sobre aviso de la existencia de un Batallón de Infantería de Carros de Combate "León" III/61. Es heredero del Regimiento de Infantería “León” nº 38, disuelto en 1985, que tuvo una dilatada existencia de la que hablaré más adelante. En cualquier caso, este Regimiento nació a raíz de un Tercio del siglo XVII llamado León, porque aquí fue reclutado en origen, como veremos. Encontré la información sobre este Tercio en el libro “Los tambores de Marte: el reclutamiento en Castilla durante la segunda mitad del siglo XVII (1648-1700)”, de Antonio José Rodríguez Hernández, de donde he extraído la información que os transmito a continuación. 

A diferencia de lo que se suele repetir en diferentes artículos en Internet, el origen de este Tercio no está en 1696, sino medio siglo antes: en 1646 la ciudad y la Sargentía de Milicias de León (una especie de provincia militar que coincidía con el Adelantamiento) proponen, motu proprio, la creación de un Tercio de 600 hombres. Y es que las circunstancias de la monarquía hispánica eran críticas tras el aciago año de 1640, con la guerra de independencia de Portugal y la rebelión de Cataluña (todo ello en el marco de la Guerra de los Treinta Años y la guerra contra Francia). León ofrecía la creación de esta unidad militar para combatir en este último territorio, a cambio de la exención de ciertas cargas pecuniarias y militares a las que la ciudad venía sometida desde hacía un tiempo. Por ejemplo, hasta entonces el reino de León (en un sentido un tanto exiguo) tenía que acudir todos los veranos a Puebla de Sanabria con las compañías de milicias de Astorga, Bembibre, Villafranca del Bierzo (y su marquesado), Saldaña, Cea y las Omañas. En principio esta obligación respondía a los continuos conflictos fronterizos que se sostenían con Portugal con motivo de su particular guerra de independencia. Los demás distritos leoneses, que Rodríguez Hernández no especifica, servían en la guerra de Cataluña.

Con la creación del Tercio el reino de León consiguió eximirse de la mayoría de las cargas militares y económicas del momento. A cambio la Corona exigía que los soldados fueran naturales del reino leonés, sin hacer quintas, y sin forzar a enrolarse a los hidalgos. Los que se alistaban al Tercio quedaban exentos de toda una serie de tributos y obligaciones, mientras que los oficiales eran elegidos por el rey (Felipe IV) entre una lista confeccionada por la ciudad de León. La Corona además se comprometía a mantener el nombre del Tercio, y a completar la cantidad de sus soldados con compañías asturianas: cosa que ocurrió por ejemplo en el año 1653, con la inclusión de tres compañías de Asturias “por la falta de hombres que tenía el Tercio”. 

Este Tercio de León de 600 hombres tenía que estar completo y disponible cada campaña, congregándose en Fraga “a finales del mes de abril”, y descansando en León durante el invierno. 
El repartimiento de las tropas a reclutar en cada distrito era dictado por el Corregidor de León, lo que levantó muchas protestas. Uno de los lugares que más reclamó fue precisamente la villa de Ponferrada, que conseguiría que la Corona le permitiese repartir los hombres que le correspondían a su distrito. 

De todas formas, el reino de León se vio incapaz a la hora de reclutar y mantener la cantidad de 600 soldados, por lo que en 1648, al no contar con más de 350 hombres, ya tuvo que comprometerse a sustituir el servicio por dinero. Las deserciones menudeaban, y eran continuas las quejas del reino debido a la pesada carga económica que suponía el servicio, ya que en todo momento se alega la pobreza de sus distritos. Finalmente, en 1649 se sustituyó el reclutamiento por un servicio de 12.000 ducados que el reino debía pagar todos los años hasta el final de la guerra con Francia. A cambio la Corona mantendría el Tercio de León con soldados de otras partes del Imperio Hispánico, si bien se comprometía a que los oficiales se escogerían entre “personas importantes y naturales del Reino”. En 1657 el servicio aumentará a 15.000 ducados, aunque como veremos se siguieron reclutando voluntarios por todo el reino. 

Un tercio en la película "Alatriste".

Y es que además de este tipo tan peculiar de leva, la Corona en ocasiones también empleó el reclutamiento voluntario, si bien en zonas tan ruralizadas como León, Galicia y Asturias dio resultados muy pobres, a pesar de ser un área bastante poblada en la época. Tenemos un claro ejemplo con la guerra franco-neerlandesa (1672-1678), en la que participó España. En 1674 se quiso hacer una recluta voluntaria en Madrid, Castilla la Nueva y León. Por entonces dice Rodríguez Hernández que el Tercio de León era de los más veteranos, sobre todo sus mandos, por lo que se trató de “rellenar” sus bajas con una nueva leva en el reino de León. Se comenzó reclutando en la capital, pero pronto dos capitanes también lo intentaron en diferentes lugares del reino: Benito Cocoyo de Requena reclutó en La Bañeza, Ponferrada y Villafranca del Bierzo, Riego de Ambrós y Astorga, mientras que Gaspar de Cabrera lo hizo en Valencia de Don Juan, Sahagún y Santervás de Campos (actual provincia de Valladolid). La recluta obtuvo la mitad o la tercera parte de hombres de lo que se acostumbraba en otros lugares de la Corona de Castilla: en cuatro meses de labor no llegaron a recabar 180 voluntarios (111 de la ciudad de León, y los demás del resto de lugares), con lo que ni siquiera completaron dos compañías. A pesar de los esfuerzos del Corregidor de León, esta cifra no aumentó, y Rodríguez Hernández nos transcribe un pasaje de una carta suya en la que da su peculiar opinión de por qué no había voluntarios leoneses: 

“Esta montaña no cría espíritu en la gente común que les de lugar a desear salir de la cortedad en que se crían. Yo quisiera fueran muchos más, pero me consuela haber hecho quanto he podido y haber representado muy a tiempo esta imposibilidad”.

La decepción no era para menos, ya que los gastos que conllevaba la leva superaron ampliamente las expectativas que tenían los reclutadores (que esperaban reunir entre 500 y 600 soldados).

Resultado muy diferente obtuvieron los reclutamientos llevados a cabo con el sistema de los repartimientos, que consistía en repartir “un determinado número de hombres entre todos los municipios de un distrito”, incluidas las zonas rurales. Este repartimiento se encargaba a las autoridades municipales, que para cumplir su parte reclutaban tanto a auténticos voluntarios como a “voluntarios forzosos”, como presos comunes, bandoleros, vagos… Estas autoridades se esmeraban en cumplir su obligación, porque si conseguían completar los cupos también recibían recompensas. En 1676 se llevó a cabo una leva por este sistema de repartimiento en Castilla, León y Andalucía. En León le correspondió la tarea a Juan de Feloaga, Corregidor de la capital, y a quien se le requirieron 600 soldados. Tan eficiente fue en esta tarea que acabó reclutando 700. Este éxito no se repitió en la leva de 1678, ya que en esta ocasión el Corregidor sólo logró reunir en el “reinado de León” 104 soldados de los 400 requeridos.  

Mientras tanto, también en 1676 hubo otra leva por repartimiento a cargo del Presidente de la Chancillería de Valladolid, que afectó a pueblos de las actuales provincias de León, Zamora y Valladolid, y que recabó apenas 184 soldados (muchos de los cuales ni siquiera eran de la zona). 

Armas de los Tercios Nuevos.
No hace falta decir cuáles son las de León...
En 1694 la Monarquía Hispánica funda o refunda 10 nuevos tercios, exigiendo a cada territorio una leva del 2% de las vecindades. En el caso de León se pidieron 1300 hombres entre los tres partidos que componían su territorio: León, Ponferrada y Asturias. No parece que se cumplieran las expectativas, y la cifra se quedó en torno a los 1028 soldados reclutados. En cualquier caso según algunas fuentes se unieron en el “Tercio Provincial Nuevo de León”, pero no me ha quedado claro si se trata del mismo Tercio de 1646, si es una refundación de dicho Tercio, o sencillamente uno totalmente nuevo. 

En el reclutamiento de 1695, que afectaba al 1% de las vecindades, divide los soldados reclutados en León entre 260 asturianos y 146 leoneses propiamente dichos, mientras que en la leva de 1696 las cifras fueron de 235 y 293 hombres, respectivamente. Esta fue el último reclutamiento conocido del Tercio: en 1700 comenzarían a gobernar los Borbones en la persona de Felipe V, que reorganizaría profundamente el ejército, reconvirtiendo los Tercios en Regimientos. Como veremos, también León tendría sitio en esta nueva organización, y lo hará con un regimiento que participaría en prácticamente todos los conflictos de España desde el siglo XVIII hasta el siglo XXI.


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