ALGUNAS CURIOSIDADES DE LA "HISTORIA COMPOSTELANA"

31 de mayo de 2007

Ya que el último "Punto de Lectura" ha tratado acerca de esta crónica medieval, os expondré algunas de las muchas curiosidades que me he encontrado en ella.
  • Sobre la lengua. Hay varias referencias de las que se deduce que la lengua que se hablaba en Galicia ya no era el latín. Por ejemplo, en la página 73 de la edición que comenté en el Punto de Lectura, el autor dice "su mayordomo le sirvió (...) en una escudilla de plata uno de los intestinos de aquella vaca que en gallego se llaman "callos" [duplicia pone en el original latino]" Y en la página 78 se dice textualmente: "...la tierra que en nuestra lengua se llama Montaos": el primer autor de la Historia Compostelana es Nuño Alfonso, de probable origen gallego. Es muy reveladora la expresión "en nuestra lengua", porque indica que el autor es consciente de que habla una lengua "propia" diferente del latín. En el mismo sentido, en la página 137 se afirma que "...el propio obispo compostelano y en presencia del rey y de todo el concilio, personalmente y en latín, presentó querella". Si se especifica "y en latín", ello quiere decir que no era la lengua que Diego Gelmírez utilizaba normalmente. Una cosa muy similar ocurre en la página 145, cuando se dice que "presentó en latín ante el Papa una querella". Para finalizar, hay un pasaje donde se habla del euskera (pág. 337): "...un indígena, que conocía la lengua de los vascos...".

  • Sobre las Cruzadas. Ya que el primer Punto de Lectura trataba sobre ellas, comentaré alguna de las referencias que aparecen en la Historia Compostelana. En una carta enviada por el Papa Pascual II (1099-1118) al rey leonés Alfonso VI (1065-1109), el romano pontífice dice "Por ello, velando por tu reino y por las fronteras de tus aliados, hemos prohibido que vuestros soldados, a los cuales hemos visto, vayan a Jerusalén" (pág. 88). Según la traductora (E. Falque), no se puede descartar la traducción "vuestros soldados, por los que nos preocupamos, vayan a Jerusalén". En todo caso, demuestra que Alfonso VI estuvo interesado en las Cruzadas, a pesar de tener a los musulmanes al lado de casa. En el mismo sentido hay otra carta del mismo Papa en la que se afirma "prohibimos a los soldados y a los clérigos de vuestra región que, para ir a Jerusalén, se atrevan a bandonar su iglesia y su provincia, que con tabta frecuencia ataca la ferocidad de los almorávides" (pág. 89). Si Pascual II lo prohíbe, es señal de que había hispanos que lo hacían hasta esa época. Todo esto quedó reflejado en una bula (pág. 146) en la que también se prohíbe ir a Jerusalén a los súbditos de Alfonso VI.
  • Sobre las regiones del reino de Alfonso VII. En distintos momentos de la crónica se enumeran los pueblos de los dominios del Emperador. Aunque en ocasiones el cronista se olvida de algunos (los asturianos, por ejemplo, aparecen mencionados raras veces), en total, estos son los pueblos mencionados en la Historia Compostelana: gallegos, asturianos (a veces figuran como "astures"), leoneses, de Campos, castellanos, y extremeños. Estos últimos no coinciden con los pobladores de la actual Extremadura, sino que la crónica parece referirse a los habitantes al sur del Duero en general. Hay pasajes muy jugosos en los que se emiten opiniones muy subjetivas sobre el carácter de los gallegos y de los castellanos, pero eso lo dejo para un futuro articulín.
  • El límite entre Galicia y León. Se deduce que estaba en las cercanías del castillo de Santa María de Autares (Villafranca), ya que se dice que el dueño de esta fortaleza "podía impedir el paso a todos los que entraban en las montañas de Galicia a través de los desfiladeros de las montañas y los profundos valles" (pág. 218). Este límite viene a coincidir con el que se traza en el Codex Calixtinus.
  • Admiración por Alfonso VI. Uno de los autores dedica un pasaje entero a cantar las alabanzas de este rey leonés, que fue abuelo de Alfonso VII. Entre otras flores, se dice de él que "hostigó las espaldas de sus enemigos", y "se esforzó por construir iglesias". Aunque la mejor parte es en la que dice que "en el gobierno de sus súbditos, aunque era muy poderoso, fue de tanta discreción, sabiduría y humildad que si siquiera describirlo el ingenio humano, en vano podría. Pues no se complacía en su excepcional y elevada posición, sino que él mismo creía en la igualdad de la condición humana" (pág. 153). Me parece de lo mejor que se puede decir de un rey medieval, aunque es un rasgo que debieron compartir muchos de los reyes leoneses, ya que tiempo después, un heredero suyo (Alfonso IX), reunirá en Cortes a representantes elegidos del pueblo llano. Por otro lado, esta semblanza de Alfonso VI concuerda con la presentada en la Crónica Najerense.
  • Seguridad en los caminos. En la Historia Compostelana se describen varios viajes a Francia y a Roma, y de ellos se deduce que la parte peligrosa comenzaba al pasar Sahagún hacia el Este. Por ejemplo, en un pasaje se dice que "el camino de Sahagún hasta Burgos era bastante peligroso y estaba lleno de bandas de ladrones" (pág. 338).
  • Hay muchas otras curiosidades, como que a los sacerdotes les estaba permitido el matrimonio en Hispania antes de la introducción del rito romano, pero las dejaré para que las descubra el lector atento que se sienta atraído por esta Historia Compostelana.

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