EL REINO DE LEÓN ANTE SUS 1100 AÑOS

8 de enero de 2010

En el año 910 d.C. el rey García I, hijo primogénito de Alfonso III, decidió trasladar la sede de la corte de Oviedo a León. El cambio de capitalidad, que en principio podía parecer temporal, en realidad llegó a ser definitivo, y la ciudad fue urbe regia durante nada menos que 320 años. Aunque parezca osado decirlo, en toda la historia de España la única que ha superado a León en este aspecto ha sido (y es) Madrid.

A pesar de que actualmente no suele aparecer en manuales ni en libros de texto, el Reino de León que surgió de este traslado protagonizó de una u otra manera la Alta Edad Media de la Hispania central y occidental. Hijo y heredero directo del expansivo Reino de Asturias, en estrecha hermandad con Galicia y, en menor medida, Castilla, este reino estuvo encabezado en múltiples ocasiones por reyes cuyos nombres aún resuenan en la dormida conciencia de los leoneses. Y es que León, haciendo honor a su nombre, muy pronto adoptó una actitud beligerante y combativa frente a los invasores musulmanes, realizando espectaculares avances en aquello que se ha dado en llamar Reconquista.

Como es lógico, también sufrió épocas oscuras y cruentas guerras civiles, pero el Reino de León tuvo la fortuna de contar con algunos de los reyes más poderosos de la Europa Occidental de la época: Ordoño II y Ramiro II, fustigadores del poderoso Abderramán III, al que vencieron en varias batallas; Alfonso V, que fue el primer rey hispano en dar fueros con sabor a libertad a las ciudades del reino; Bermudo III, el joven guerrero que hizo huir al engreído Sancho Garcés III, pero que murió a causa de su ardor bélico; Fernando I, el príncipe navarro que fue conde de Castilla y llegó a ser rey de León gracias a su esposa y a la muerte de su cuñado; Alfonso VI, el conquistador de Toledo, cuya figura ha quedado injustamente ensombrecida ante un Cid al que endiosaron los juglares y Menéndez Pidal; Alfonso VII, que llevó a su máxima expresión el título de Emperador de las Hispanias y que tuvo como vasallos a los demás reyes peninsulares; Fernando II, que supo domar al joven reino independiente de Castilla; y, finalmente, Alfonso IX, quien convocó las primeras Cortes de la historia en las que el pueblo llano tuvo representantes libremente elegidos, que creó la Universidad de Salamanca, y que reconquistó casi toda la Extremadura Leonesa a pesar de no haber sabido arreglar su sucesión en el trono.
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    Muchos de estos monarcas leoneses se intitularon emperadores, pero no en el sentido que hoy le damos a tal palabra, sino con el significado de “rey superior a los demás reyes”, seguramente influenciados por la idea de ser los únicos continuadores de la monarquía visigoda. A pesar de ello, León supo respetar las identidades y personalidades de los demás reinos que se encontraban bajo su égida, aunque en este sentido siempre tuvo dos espinas clavadas en sus costados: Portugal y Castilla. Fue precisamente esta última la que en el año 1230, tras poco más de 80 años como reino independiente, y tras toda una plétora de avatares, absorbió al reino que le dio la vida, y acabó sumiéndole en un olvido que todavía hoy sigue sufriendo. A pesar de ello, esta absorción no fue tan total como presumen algunos, ya que tanto Galicia como Asturias y León siguieron contando con instituciones, moneda y lenguas propias a lo largo de varios siglos. De hecho, mucho tiempo después de esa unión forjada por Fernando III, las Cortes de León y de Castilla se siguieron reuniendo por separado, y lo mismo ocurrió con las hermandades de territorios que fueron surgiendo en el siglo XIV.
    En cuanto a la lengua, a pesar de que el romance castellano avanzó de manera casi imparable en siglos posteriores, tanto el gallego como el leonés (también conocido como asturleonés) supieron sobrevivir hasta llegar a nuestros días, si bien su situación en la región leonesa no es nada halagüeña, al conservarse tan sólo en rincones de Laciana y Ribas del Sil, Cabrera, Aliste y Sanabria.
    ¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las tres provincias que constituyeron propiamente el Reino de León en su 1100º aniversario? Principalmente deben afrontar un negro panorama de crisis generalizada en su economía, y un atraso considerable en lo que a infraestructuras se refiere. La Ruta de la Plata, que era la espina dorsal de Salamanca, Zamora y León, se halla prácticamente colapsada por las deficientes vías de comunicación, mientras que su paso por otras comunidades está facilitado por modernas autovías. El desmantelamiento de la red ferroviaria en 1982 también ha llevado al desvertebramiento de la región, a lo que han contribuido los desastrosos índices socioeconómicos de las mencionadas provincias. Esta situación contrasta con casi todo el resto de la comunidad autónoma, y ha llevado a los últimos gobiernos nacionales a intentar paliar la situación con un ambicioso Plan Oeste del que todavía están por comprobar los resultados. Aunque corren malos tiempos para esta región histórica, cabe esperar que algún día se reponga como lo ha ido haciendo a lo largo de la Historia: no en vano desciende de una larga estirpe de reyes guerreros.

5 comentarios:

Abel dijo...

Como me gusta la historia,
y más si es la mía,
y más si la cuenta un tio cualificado para ello.

Gracias por la info Richard

Anónimo dijo...

http://www.levante-emv.com/opinion/2009/11/28/defensa-bable/655581.html

Xibeliuss dijo...

Ojalá nos sea dado ver ese resurgimiento. Las nubes son muy negras.

Anónimo dijo...

la historia siempre es bonita

pero lo que nos cuentas aquí es una mezcla de historia e ideología que trasuda prejuicios por todas partes

Anónimo dijo...

PORQUE ESTA HISTORIA NO SE ESTUDIA EN LOS COLEGIOS???????

LEON ES OBVIO QUE POR HISTORIA DEBERIA SER UNA COMUNIDAD AUTONOMA. REINO DE LEON

EL ESCUDO DE ESPAÑA LO FORMAN EL REINO DE NAVARRA, REINO DE CASTILLA, REINO DE ARAGON Y REINO DE LEON...

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