HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE

9 de octubre de 2013

El programa de hoy, al igual que el de la semana pasada, también ha sido una entrevista con el autor de un libro relacionado con nuestra historia. La peculiaridad de este libro es que todavía no ha sido publicado, ya que su autor, Santiago Trancón, todavía está inmerso en una campaña de las llamadas de "crowdfunding" en la que de momento lleva recaudado un 40% de la cantidad necesaria.

Santiago es leonés, de Valderas para más señas, y está empeñado en demostrar que tanto Cervantes como el Quijote tienen un origen leonés y judeoconverso. No es la primera vez que se dice tal cosa, y el asunto puede recordar a la polémica que surge periódicamente cuando aparece un erudito "demostrando" que Colón era catalán, judío, portugués... y lo mismo pasa con Cervantes. En el caso que nos ocupa hay que señalar que Santiago Trancón es doctor en Filología Hispánica, y un reconocido experto en judaísmo sefardí, así que hemos de presuponer una mayor profundidad y rigor en los argumentos. 

Lo curioso viene al afirmar que las aventuras y los paisajes del Quijote, a pesar del tan manido comienzo "En un lugar de La Mancha", en realidad transcurren en su mayoría en tierras leonesas. Por desgracia durante la entrevista no tuvimos tiempo de preguntarle cuál sería la razón (o razones) de Cervantes para realizar esta transposición de lugares.

En cualquier caso, podéis descargar y escuchar la entrevista en este enlace y, a la espera de la publicación del libro, id sacando vuestras propias conclusiones. 

1 comentarios:

Santiago Trancón dijo...

No me dio tiempo, en efecto, amigo Enrique, de explicar por qué Cervantes oculta su lugar de origen y su condición de judeoconverso. De forma resumida y esquemática: porque era la peor carta de presentación que podía tener en la sociedad en que vivía. El lugar revelaba su origen, y ser converso a finales siglo XVI era condenarse a la marginación, el desprecio, la sospecha, cualquier posible delación y el que se le cerraran todas las puertas de ascenso social, como a él le ocurrió cuando intentó ascender en el ejército (a pesar de su impecable hoja de servicios), el ir a las Indias, ocupar algún cargo público de relevancia, etc. Tuvo que ganarse la vida, escribiendo, "tratando negocios" y siendo comisario y recaudador de impuestos, un cargo despreciado por ser cosa de judíos y que le dio más disgustos que dineros, y le llevó dos veces a la cárcel... Por aquí van las explicaciones.

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