Pero..¿Existió un Reino de Castilla y León?

13 de mayo de 2005

En la época actual, es muy corriente encontrarse en círculos de historiadores próximos a la Junta de Castilla y León una constante identificación entre la actual comunidad autónoma y la histórica Corona de Castilla. Este error (totalmente intencionado, como veremos), llega a extremos como denominar “reino de Castilla y León” a la mencionada Corona. Por supuesto, estos historiadores “oficiales” de la Junta son los que tienen la mayor resonancia y alcance a nivel estatal, por lo que están consiguiendo que estas manipulaciones estén apareciendo en obras de alcance más general.
Empecemos por el principio: ¿A qué se debe esta confusión? Los pergeñadores de la identificación mencionada la retrotraen al año 1230, año en el que, según ellos, se unen los reinos de León y de Castilla. Esto es inexacto. No se unen dos reinos, sino dos Coronas. En terminología historiográfica, una Corona es la unión de varios reinos. En el caso que nos ocupa, la Corona de León incluía los reinos de León, Galicia y Asturias, y el territorio de la Extremadura Leonesa. Por su parte, la Corona de Castilla estaba compuesta por el reino de Castilla, el reino de Toledo, y los señoríos de Guipúzcoa y Vizcaya. Todos estos territorios quedaron unidos en la persona de Fernando III, pero continuaron conservando su personalidad e identidad, y así todos los reyes se intitularán como “rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, etc.”. Aquí hay que resaltar que NINGÚN rey, en toda la Historia de España, se intituló “rey de Castilla y León”: sin embargo, hoy en día es muy frecuente encontrarse con afirmaciones como “Alfonso XI, rey de Castilla y León, inició una política de unificación legisladora...”. Esto es muy inexacto y puede llevar a equívoco: ¿dónde quedan Galicia, Extremadura, etc.?¿Desaparecieron de la Historia de España sin dejar rastro? Por ello es más correcto denominar al conjunto de estos reinos como “Corona de Castilla”, ya que ése fue el reino que tuvo la mayor preponderancia, y, de hecho, los extranjeros identificaban como “castellanos” a todos sus habitantes, sin importarles que fueran gallegos, asturianos, leoneses, andaluces, etc.
Por supuesto, todo esto tuvo su reflejo en los mapas: en todos ellos, desde el siglo XVI al siglo XX, los distintos reinos (luego regiones) siguen apareciendo sin excepciones. En algunos pueden variar los límites según la época del mapa, pero siempre se distinguen los territorios de Galicia, Asturias, León, Castilla (la Vieja), Toledo (o Castilla la Nueva), Extremadura, etc. Curiosamente, nunca aparece un territorio que se llame “Castilla y León”, ni, mucho menos, se engloba a León dentro de Castilla la Vieja. La identificación que defienden la Junta de Castilla y León y sus adláteres simplemente no existió nunca a nivel oficial.
En cuanto a los símbolos adoptados por la Junta, también éstos llevan a equívoco. Así, no resulta extraño estar frente al Ayuntamiento de Oviedo (o el de Avilés), y observar que el escudo principal de la fachada es presuntamente el mismo que el de la actual autonomía de Castilla y León. Evidentemente, la intención original de esos escudos antiguos no era representar a Castilla y León, sino a la mencionada Corona de Castilla. Debido a esto, podemos encontrárnoslo en edificios en Galicia, Asturias, Extremadura, etc. e incluso en lugares tan alejados como Méjico, Perú, etc., que estuvieron bajo el dominio de la Corona castellana. Este escudo fue acuñado por Fernando III para simbolizar la unión de las dos Coronas (que no reinos), y la Junta, con un afán historicista más que dudoso, lo adoptó como símbolo y bandera, despreciando así a todos los demás territorios españoles que estaban representados en él. En ocasiones, este escudo aparece con un escusón (un escudito central) con las flores de lis: ello nos indica que es de época borbónica, ya que los Borbones simplificaron el complicado escudo estatal de los Austrias por el más sencillo cuartelado de castillos y leones, pasando éste a representar así, no sólo a la Corona de Castilla, sino a todo el Estado español.
Concluyendo: la Junta tiene mucho interés en difundir una identificación entre la comunidad autónoma actual, y la histórica Corona de Castilla, y, aunque ello es totalmente falso, a fuerza de financiar y patrocinar a ciertos historiadores y fundaciones, lo está consiguiendo. Pero la realidad es la realidad, y siempre estará ahí para que quien quiera pueda comprobarla.

2 comentarios:

Sariaarel dijo...

Totalmente de acuerdo con este artículo,creo que la división territorial administrativa de España está mal confeccionada, la mejor, a mi modesto entender hubiese sido el de crear una única Comunidad Autónoma a semejanza de la histórica Corona, la C.A. de Castilla, conformada por distintas Diputaciones Regionales a semejanza de los antiguos reinos que conformaban dicha Corona, es decir, las DD.RR. de Galicia, Asturias, León, Castilla La Vieja (Castilla), Castilla La Nueva (Toledo), Extremadura (Badajoz), Córdoba, Jaén, Sevilla, Granada, Murcia y Canarias. Junto a los otros Territorios Autónomos de Navarra, Aragón, Cataluña (Barcelona), Valencia y Baleares (Mallorca). Junto a ellos Euskadi (Vizcaya-Vascongadas) que tendría en su Estatuto la posibilidad de integrarse a Castilla, unirse a Navarra o permanecer autónomo a ambos. Por lo que España la conformarían exclusivamente 7 Autonomías, la Comunidad de Castilla y los Territorios de Euskadi, Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares. Creyendo que esta división político administrativa se hubiese ajustado mejor a la realidad histórica de España. Un saludo.

Anónimo dijo...

Sariarel:
Jajajja jajajja

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