SAN ESTEBAN DE NOGALES: UNA JOYA EN RUINAS

25 de marzo de 2019


En San Esteban de Nogales el 23 de abril se celebra la fiesta de San Jorge, declarada de Interés Provincial, en la que se construye un puente o pontón de madera de aliso, por donde pasa la procesión a la ermita. Se hace una tradicional danza de palos, el canto del ramo, etc. Pero en el programa de la semana pasada no hablamos de esta fiesta, ni del patrimonio inmaterial de San Esteban, sino de un impresionante edificio, hoy en ruinas, que hay en su municipio. Se trata del Monasterio de Santa María de Nogales.

Y lo hicimos en compañía de mi antigua profesora Dª Gregoria Cavero, catedrática de Historia Medieval, y Vicesecretaria General de la ULE. Ella es la autora de “Colección documental del Monasterio de San Esteban de Nogales, (1149-1498)”, y nos pudo contar algunas de las curiosidades que se guardan en sus documentos. 

El Monasterio de Santa María de Nogales fue un cenobio femenino cisterciense (en origen) ubicado en la comarca de la Valdería, a una decena de kilómetros de La Bañeza construido durante la segunda mitad del siglo XII. Se encuentra en las cercanías del municipio de San Esteban de Nogales, a orillas del Río Eria, afluente del Órbigo. A comienzos del siglo XXI se encuentra en avanzado estado de ruina del que apenas se averigua su primigenia distribución. Estuvo vinculado desde sus inicios al Monasterio de Santa María de Moreruela de la orden cisterciense.

El 14 de mayo de 1149, el emperador Alfonso VII de León donó al noble Vela Gutiérrez y a su esposa, Sancha Ponce de Cabrera, con motivo de su boda, la Villa de Nogales en pago a los servicios prestados a la corona. Desde sus inicios este monasterio se regirá según la regla benedictina. En abril de 1150, el matrimonio donó la villa de Nogales a Aldara Pérez, abadesa del Monasterio de San Miguel de Bóveda en Orense para que ahí se fundara un monasterio con monjas del monasterio gallego. En una bula firmada por el papa Alejandro III, y que data del año 1162, ya se menciona a Santa María de Nogales junto a otros monasterios cistercienses.

A la muerte de Vela Gutiérrez el 4 de noviembre de 1160,antes de haber finalizado su edificación, las monjas devuelven la donación a su viuda, Sancha Ponce de Cabrera, quien en 1164 dona el monasterio a las propiedades de Santa María de Moreruela, propiedad de su padre Ponce Giraldo de Cabrera (Príncipe de Zamora). Los monjes de Moreruela envían una docena de monjes con el objeto de finalizar su fundación. En la capilla mayor de la iglesia, consagrada en 1172, se colocaron los tres sepulcros que Sancha Ponce mandó a labrar: uno para su difunto esposo, otro para un hijo que ya había fallecido, y otro para ella, que falleció años después en 1176.​

Además de los fundadores y otros miembros de su linaje, otros nobles leoneses, como Aldonza Alfonso de León, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León, y su esposo Pedro Ponce de Cabrera, nieto de los fundadores, fueron sepultados en la iglesia del monasterio. Hacia 1249 se terminó de construir una nueva iglesia, según consta en una bula del papa Inocencio IV.​

Fuente: Lista Roja del Patrimonio.
También fueron sepultados en la iglesia Suero de Quiñones (descendiente del caballero del mismo nombre del Paso Honroso, y no el propoio caballero, como viene erróneamente en muchos sitios)  y su esposa Elvira de Zúñiga, y los sepulcros de ambos, realizados en mármol en el siglo XVI siguiendo el estilo de Pompeo Leoni, se encuentran actualmente en la Hispanic Society of America de Nueva York.​

El monasterio permaneció habitado hasta el año 1836, en que fue exclaustrado durante la Desamortización de Mendizábal. 

EXPOSICIÓN “VELA ZANETTI EN EL EXILIO”

18 de marzo de 2019

A finales de la temporada pasada hablamos de “Cartas de Vela Zanetti a Victoriano Crémer. Epistolario Inédito”, de Inmaculada Real López, donde se puede leer los sentimientos del pintor y muralista durante su exilio. Pues bien, ahora podremos contemplar una representación de las obras que realizó en esta etapa de su vida. 

Y es que entre el 8 y el 26 de este mes de marzo, podrá verse en la sala de exposiciones temporales de la Fundación Vela Zanetti (Casona del Corral de Villapérez. Calle Pablo Flórez) una representación de la obra que el maestro realiza de 1939 a 1959, antes de regresar a España. La exposición contará con textos de Helena Gacho Navarro y Clara Llamazares García donde han preparado un recorrido por distintos aspectos biográficos de José Vela Zanetti, para así acercarnos a su lado más personal y así entender mejor su pintura.

Asimismo, el sábado 23 de marzo, a las 18.00h (hasta completar aforo) se proyectarán algunas de las mejores entrevistas que se han realizado en torno a la figura del pintor.

Horario: de martes a sábado de 10.00 a 13.00h y de 17.00 a 20.00h. (Sábado 9 tarde cerrado). Domingos, lunes y festivos cerrado. Acceso hasta 15 minutos antes del cierre.





Biografía resumida extraída de la nota de prensa enviada por la Fundación:

José Vela Zanetti nació el 27 de mayo de 1913 en Milagros, un pueblo de la provincia de Burgos, y muere el 4 de enero de 1999, en esta ciudad. Su infancia y juventud transcurren en León, donde su padre ejercía de veterinario. Don Nicóstrato y Doña María inculcaron a su hijo principios liberales de la Institución Libre de Enseñanza, que favorecieron sus inquietudes artísticas. Don Manuel Bartolomé Cossío, uno de los grandes intelectuales de la época, genial “redescubridor” de El Greco, fue el primero en motivarlo para que se interesara por la pintura mural. La Diputación de León le concedió en 1933 una beca para estudiar en Florencia, donde constataría definitivamente su vocación de muralista.

El inicio de la guerra civil le sorprendería en Lisboa. Comprometido con la defensa de la República, llegará en octubre de 1936 a Madrid, donde combinará las tareas militares con las periodísticas y culturales, como responsable de revistas para los combatientes ("Hierro", "Nuevo Ejército", "Trincheras"...). En los primeros meses de la guerra, su padre es ejecutado. En 1939 se exiliará, llegando a Santo Domingo. En la República Dominicana se irá forjando como muralista. Será en la iglesia de San Cristóbal de Santo Domingo, entre 1947 y 1949, donde plasmará su mayor conjunto mural (considerado como la "Capilla Sixtina del Caribe"), que le servirá para recibir en 1951 la prestigiosa beca John Simon Guggenheim para realizar un mural en la sede de la ONU neoyorquina entre finales de 1952 y principios de 1953, cuando España no pertenecía aún a esta organización. Desde 1957 a 1959, se traslada a México. En este país pintará obras maestras, tanto en pintura de caballete como en mural. En todos los países donde ha trabajado (República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, México, Estados Unidos, Suiza, Italia, España) realizó tanto murales, como numerosa obra de caballete y está considerado uno de los muralistas más importantes del siglo XX.

Vela Zanetti regresa a España en los años sesenta. Al regresar a España estará unos años en Milagros para preparar la que habría de ser una de las exposiciones más importantes de su carrera, la del Círculo de Bellas Artes. Por ella, recibiría la Medalla Eugenio D’Ors, Premio Nacional de la Crítica a la mejor exposición del año 1963. Su obra mural en España se centra principalmente en León y en Burgos. En la ciudad de Burgos tiene dos murales excepcionales, como son el dedicado a El Cid en la Diputación y el titulado “La Fundación de Castilla”, en el Arco de Santa María. En León merecen ser destacados los realizados para el antiguo Ayuntamiento, la iglesia de Jesús Divino Obrero, el Colegio HH. Maristas, el Hotel Conde Luna, el Edificio Fierro, el Colegio Leonés, la Antigua Escuela de Comercio, así como “El Gran Parnaso Español”, realizado en 1969 por encargo de don Germán Plaza (fundador de la editorial Plaza & Janés) y donado en 1997 por sus hijos a la Fundación, en memoria de la amistad que su padre mantuvo con el pintor.

León cuenta con el mayor número de obras expuestas al público, al estar ubicada en esta ciudad la sede de su Fundación, puesta en marcha en vida del pintor y con los fondos de su colección particular. Vela Zanetti está considerado uno de los pintores españoles que mejor ha pintado las manos, uno de los elementos más difíciles de plasmar en pintura. “Las manos son un elemento tremendo para decir cosas, incluso más que la mirada, más que la voz... la mano acaricia, busca, trabaja, pelea... la mano sangra”, explicaba. El pintor vivía desde 1970 en Milagros, en la misma casa donde vivió su abuelo y nació su padre. Se mantuvo siempre fiel a la figuración, aunque muchos de los fondos de sus cuadros y el planteamiento estructural de determinadas etapas de su pintura le acercan al cubismo y al expresionismo. No obstante, el gran tema de su pintura es el Hombre y su dignidad, la fuerza de los humildes, la belleza de los objetos del campo.

La Fundación Vela Zanetti ha organizado diversas muestras de la obra del pintor en diferentes puntos de la geografía española (Salamanca, Valladolid, Burgos, Ciudad Real, Vitoria,…) culminadas en 2001 con una gran exposición antológica en las salas del Centro Cultural de la Villa de Madrid. Asimismo, se han editado y publicado numerosas monografías sobre su obra. Pero no solo recibió este importante reconocimiento, también el Premio de la III Bienal de Arte Hispanoamericano (1955), Orden del Mérito Agrícola (1979), Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (28 abril de 1985), Premio de las Artes de Castilla y León (1987), Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos (1998), entre otros.

EL PENDIENTE DE LA MORA DEL PATIO DE LA DIPUTACIÓN

8 de marzo de 2019

Hace pocos días se ha presentado en público el número 15 de la revista de la Asociación Promonumenta, y sus 128 páginas están llenas de interesantes artículos, noticias de la Asociación, etc. De la página 62 a la 78 podemos encontrarnos el artículo “El pendiente de la Mora”, firmado por David-Gustavo López García, que desvela los misterios de una piedra que seguro que ha llamado la atención de todos los que alguna vez hemos pasado por el patio del Palacio de los Guzmanes, es decir, por la sede de la Diputación de León. Mide casi dos metros de altura, pesa una tonelada, y tiene forma como de una gigantesca vieira.

Esta mole, originaria de Crémenes, nos desveló todos sus misterios en el programa de esta semana gracias a David-Gustavo...

“LOS MAESTROS DE LA CATEDRAL. DE REIMS A LEÓN”

4 de marzo de 2019

En el programa de la semana pasada hablamos del libro "Del laberinto de Reims a la Catedral de León", de Julio-Alfonso García (Valencia de Don Juan, 1957), que sostiene que la catedral leonesa fue iniciada en 1222, es decir, unos treinta años antes de lo que se suele decir. Además de aportar los datos que sostienen esta tesis, el autor estudia los lazos entre esta Catedral y la de Reims, constituyéndose ambas como avanzadilla del llamado "gótico radiante". 

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