ORDOÑO II, EL GUERRERO INCANSABLE

7 de octubre de 2007

Como ya ha concluído la I Exposición Filatélica 1100 Aniversario del Reino de León, aprovecho para publicar en este Cuaderno de Notas mi artículo sobre Ordoño II que aparecía en el Catálogo de dicha exposición.

Durante toda la Alta Edad Media, el Reino de León tuvo varios periodos de esplendor protagonizados cada uno de ellos por un rey de gran personalidad. Por desgracia para el Reino, a cada uno de estos periodos casi siempre le sucedió otro de decadencia y guerra civil. Así, a Alfonso III El Magno, el último rey propiamente asturiano y el primero con una clara vocación leonesa, le siguió en el año 910 una división del Reino entre sus tres hijos: León para el primogénito, García; Asturias para Fruela (futuro Fruela II), y Galicia para Ordoño. Muerto el primero al poco tiempo, será este último el que ceñirá la corona leonesa y el que llevará al reino a una nueva etapa dorada gracias sobre todo a sus innegables dotes militares.

Este Ordoño (segundo rey asturleonés de este nombre) ya había demostrado en vida de su padre sus grandes aptitudes, dirigiendo al menos una campaña victoriosa contra los musulmanes del sur. Según reconocen los propios cronistas de Al-Ándalus, el futuro rey de León (que debía contar entonces algo más de 35 años) tomó en el año 908 “la ciudad de Regel”, que algunos historiadores han identificado con un populoso barrio de la Sevilla medieval. Si esta identificación fuese cierta, demostraría sin lugar a dudas el arrojo de Ordoño, ya que habría supuesto una de las más profundas penetraciones cristianas en territorio enemigo. Esta impresión se ve corroborada por otra exitosa campaña que llevó a cabo en el año 913, siendo ya rey de Galicia. En esa ocasión el objetivo fue Évora, que cayó rápidamente en manos de los cristianos tras una cruenta lucha en la que perecieron los setecientos soldados defensores, así como su gobernador Marwan Abd al-Malik. Ordoño ya era reconocido por los musulmanes como un azote del Islam, ya que en sus crónicas registraron esta derrota en los siguientes términos: "Nunca habían sufrido los musulmanes de Al-Ándalus desde su establecimiento derrota más espantosa y horrible de ver a manos del enemigo".

Poco tiempo después, en la primera mitad del año 914, falleció su hermano García, y tras el concilio de magnates y obispos de rigor, Ordoño fue ungido rey de León, siendo reconocido como rey superior por su hermano Fruela II desde Asturias. No será la última vez en la historia del Reino que el heredero del trono provenga de Galicia: casi dos siglos después Alfonso VII el Emperador fue entronizado en la capital tras haber sido proclamado rey de Galicia por sus partidarios con anterioridad, cosa que no ha de extrañar, pues fue una costumbre de la monarquía leonesa el mandar a educar a Galicia a los herederos antes de convertirse en reyes.

Una vez investido rey de León, Ordoño II no sólo no abandonó las armas, sino que dio un nuevo impulso militar al reino a pesar de que ahora se enfrentaba a Abd al-Rahman III, uno de los personajes clave en la historia de Al-Ándalus. Rápidamente se dirigió hacia el sur y atacó el territorio de Mérida, tomando el castillo de La Culebra, que cambió su nombre por el de Alange. El ejército leonés tomó el camino de Badajoz, pero sus habitantes pagaron grandes cantidades de dinero a Ordoño a cambio de la paz, y éste se retiró con sus ejércitos.

Sin embargo, Abd al-Rahmán no se quedó quieto; sus huestes atravesaron el Duero en el año 916 y en el 917, sembrando la destrucción en distintas partes del reino leonés. En la última de estas incursiones, el propio Ordoño tuvo que acudir en ayuda de sus vasallos castellanos de San Esteban de Gormaz. Tras una desesperada batalla, logró dispersar a los atacantes en lo que supuso una brillantísima victoria de las armas leonesas, que en esta ocasión se vieron reforzadas por la asistencia de Sancho Garcés I, rey de Pamplona. Ambos monarcas aprovecharon la positiva coyuntura creada por esta victoria, y en el año 918 penetraron profundamente en La Rioja, conquistando Arnedo y Calahorra, aunque no lograron tomar Nájera.

Abd al-Rahmán pasó a la ofensiva durante los años 919 y 920, y sus generales lograron retomar algunas de las plazas que les habían sido arrebatadas por leoneses y navarros. Tras una serie de éxitos, las tropas musulmanas se dirigieron hacia Pamplona, lo que alarmó grandemente a Sancho Garcés. El navarro pidió ayuda al rey leonés, y juntos se enfrentaron a las huestes de Al-Ándalus en el Valle de Junquera (Valdejunquera), cuando éstas se encontraban a sólo una jornada de la capital del reino navarro. Fue allí donde Ordoño II sufrió su mayor derrota, fruto tal vez de la precipitación por ayudar a su aliado, y de la ausencia de los condes castellanos, quienes por causas que desconocemos no asistieron a su rey. Éste se vengó cumplidamente ordenando su encarcelamiento en León, aunque no tardó en liberarlos.

A pesar de la gravedad de este desastre, Ordoño tuvo arrestos para dirigir otra exitosa incursión en el año 921, demostrando que podía haber perdido una batalla, pero no la guerra. En este complejo juego de ajedrez en que se convirtió la Reconquista, en el que se sucedían ataques, defensas y contraataques, el rey leonés dejó claro que conocía muy bien el tablero y sus piezas, y tras una serie de brillantes victorias regresó a Zamora cargado con grandes cantidades de botín. Esta ofensiva se vio reforzada por otra de mayor calado en el año 923 que tuvo como objetivo las tierras al sur del Ebro. Ordoño logró tomar Nájera, aunque se la entregó a su aliado navarro. Para sellar más firmemente su alianza con Sancho Garcés, Ordoño contrajo terceras nupcias con su hija Sancha. Ambos monarcas estaban planeando nuevos ataques conjuntos contra los musulmanes, cuando la muerte sorprendió al rey leonés en el año 924.

Tan sólo fueron nueve años y medio de reinado, pero sin duda resultaron suficientes para que Ordoño dejara demostrado que fue ante todo un rey guerrero con grandes cualidades. A diferencia de lo que ocurrió con reyes posteriores que sufrieron las acometidas de Almanzor, no se dejó amilanar por la soberbia figura que tuvo enfrente durante casi todo su reinado, aunque se tratara del magnífico Abd al-Rahman III.

En su muerte tal vez tuviera que ver la enfermedad que sufrió en el año 914, de la que creyó que iba a morir. Efectivamente, eso puede deducirse de lo que dejó escrito en una donación a Mondoñedo en el citado año: “Tengo el presentimiento de que la muerte se me avecina, y de que no hay para mí esperanza”. En esa ocasión logró superar su dolencia, pero tal vez ésta quedara en estado latente hasta que al final se lo llevó a la tumba. Nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero sí que conocemos la impresión que dejó en su pueblo este brillante monarca leonés: según el continuador de la Crónica Albeldense, "era, en efecto, previsor en toda guerra, justo con los ciudadanos, misericordioso con desvalidos y pobres y destacado en el conjunto de los deberes de gobierno del reino". Pocas cosas mejores se pueden decir de un monarca medieval.

Tras su muerte los hijos de Ordoño II se vieron privados de la sucesión en beneficio de su tío Fruela II. Sin embargo, el reinado de este último fue muy breve, y su muerte dio lugar a uno de los consabidos periodos de guerras civiles, decadencia y escaso lustre que prácticamente duró hasta Ramiro II, otra de las mayores figuras de la monarquía leonesa.

12 comentarios:

Peio García dijo...

...mmmmm...
No sé, no sé, pero las hazañas bélicas de un embrutecido semihumano, con corona o con turbante, nunca me han encandilado demasiado. Las alabanzas albeldenses de la época son como las de los periódicos actuales al político de turno: mentiras compradas. Y los períodos de guerra civil entre un monarca y otro, al igual que la paz forzosa entremientras, son consecuencia de que la propia idea de la monarquía -esta tierra me pertenece, con todo lo que contiene, por la gracia de dios, o de alláh- no es más que la legalización del robo sistemático de los más bestias sobre los más débiles.
Y pensar que, cuando tuvimos la napoleónica ocasión de cambiar un monarca por una república, vamos y nos ponemos de parte del sinvergúenza coronado... y que, encima, hoy en día aún hay quien lo celebra como un día histórico...
tenemos lo que nos merecemos, amigo Ricardo; menos mal que aún hay páginas como ésta, porque sin historia, realmente no hay futuro.

Jacobino dijo...

¡Apasionantes historias! No le quito la razón a Peio García que posiblemente el rey fuera un embrutecido semihumano (yo no lo hubiera descrito mejor), pero pienso que el pasado ahí está y para bien o para mal de ahí venimos.
El caso es que los españoles (leoneses, castellanos, andaluces, da igual) nos avergonzamos de lo que somos y claro ... otros sacan partido.
Si Ordoño II hubiera sido anglosajón nos estaría saliendo hasta por las orejas.
¡Apasionantes historias! ¡explotémoslas!
Menos política y más sentido práctico.
¿Qué hacer entonces? ¡Uy! si lo supiera estaría forrado de pasta hasta los dientes, je, je, je, je...
Un saludito a todos y sobre todo al autor de la página, que mola mogollón.

R.Chao dijo...

Muchas gracias, Jacobino. Comentarios como el tuyo o el de Peio me animan a seguir en esta línea.

Coronel Kurtz dijo...

Fascinante artículo.La verdad es que espero cada uno de los tuyos con impaciencia.
Conocer la Historia es conocernos a nosotros mismos como especie, con lo bueno y con lo malo.
Gran parte de las burradas que se cometen en la actualidad en todas partes tienen la ignorancia o el abuso de la Historia como causa.

Anónimo dijo...

Hai hestorias más averadas ya nun menos interesantes.....

La apoteosis de la nación: el puobru moravo

Joseph M. Rostinsky (Tempo Exterior nº 5 segunda época - xullo/decembro 2002)

(Torgáu al LLionés por un Salmantinu lígrimu ya llionesista)


Na constelación contemporánea de los estáus centruropeos, Moravia foi totalmente arrasada comu entidá hestórica independente. Dafechamente esiste, aínda que uficialmente non foi recoñecida comu territoriu étnico desemeyáu. Coma munchos outros países uropeos, Moravia tamién tien el sou propio pasáu gloriosu. La difrencia ye que los guahes moravos non u coñecen nin poden coñecelo. Moravia tamién tien la súa cultura ya mitoloxía carauterísticas que semeyan constituyír la base duna nación. Ensin embargu, a la nación morava negóuselle la existencia propia, tanto na antiga Checoslovaquia, comu na formulación actual que se coñece ya que provén dese llegáu, a República Checa. Como cabe pensar ya deducire, na olla del poder uropeo, la denegación de la eisistencia de Moravia obedez a razónes esclusivamente políticas. Nel fondu, nas circunstancias autuales, Moravia foi considerada ya equiparada nel estáu checo a aquel outro indeseyable.

La abrogación incesante de los dreichos ya privilexios hestóricos de Moravia coincide col nacimientu posbellum de Checoslovaquia en 1918 cuando sacrificanun las aspiraciones nacionales de Moravia en pro de la xunidá eslava opuesta a las ambiciones autocráticas allemanas ya húngaras. Ensin embargu, tamién nel molde del nuevo estáu checoslovaco, los moravos n' Uropa algamanun caltenerer un mínimu de la sua independencia cultural ya económica dientru'l sistema alministrativu de los territorios autónomos de la república. El territoriu de Moravia ya Silesia como xunidá alministrativa puido empurrare ya, de feito, promoveu dica cierto puntu el calter idiosincrásico del puebru moravo por contraste, aínda que lligáu hestoricamente a los propios checos.
La braeira etapa ñegra na hestoria de Moravia entama conu adventismo del réximen comunista na antiga Checoslovaquia en 1948. Non solamente simboliza un período d'odio social ya la ditadura de la élite política checa, senón tamién la indiferencia descarada ya la represión de la memoria hestórica. Gradualmente disolvéronse instituciones culturales que apoyaban el rexurdire de la concencia nacional del puebru moravo ya prohibíuseyes furrulare. Dempués de la invasión soviética de 1968, el sentimiento antimoravu intensificóuse dica proporciones quasimente xenocidas. Los comunistas checos ya eslovacos aproveitáronse del estancamiento político ya dividionun los restos pente eillos. Checoslovaquia federalizouse con pouco xeito. Comu resultáu, tratanun los moravos ya’l sou país comu súbditos coloniales ya comu vertederu industrial de Bohemia ya Eslovaquia.

El famosu disidente checo Vaclav Benda recoñeceu ya describiu perclaramente la política antimorava del gobierno socialista checoslovaco nel sou artículo “Cristiandá ya política, outra vegada: seguiendu la peregrinaxe Velehrad” (Samizdat Stredni Evropa/Central Europe, Praga, novembriu 1985, pp27-28].

Son los moravos los que puoden desesperase vraeiramente nesta república (Checoslovaquia) purquei los sous dreichos nacionales viólanse continuamente pulos checos ya, a mayores, los eslovacos engañáronos nel momentu decisivo de la sua propia hestoria nacional. A continuación, foi el prime gobiernu poscomunista de los disidentes checoslovacos quien fixo too tipu de promesas sobru la resurrección de la independencia alministrativa de Moravia. Non se cumprióu ninguna daqueillas promesas. Al contrariu, dende 1993 a República Checa embarcouse nuna política de exaltación del nacionalismo checu, que centralizou la vida cultural ya económica, imitandu el antigo modelu comunista autoritariu. Una vgada más, ridiculizáronse las demandas del puebru moravo en pro dun tratu d’igualdá nel estáu común, deturpándose la sua imaxen nos medios de comunicación púbricos oficiales ya, cabeiramente, reduciendu la súa existencia al nivel de la resistencia silenciosa.

Durante las épocas más turbulentas de Europa central, los moravos acostumáronse a deixar la sua tierra na geta de meyores condiciones de vida. El éxodo moravo a los Estáus Xuniós, na segunda metá del sieglu XIX, tamién marca l’aniciu de la auto-afirmación nacional de Moravia. Campesinos, la mayoría de profesión, tendienun establecese nel nuevu estáu de Texas onde la tierra yera abonda ya disponible. Pola outra banda, la mayor parte dos moravos yeran católicos. Comu consecuencia los recién chegáus creyaron las súas propias comunidaes dentro de las cuales conseguinun preservare’l sou idioma ya la sua cultura. Los puebros ya cidaes moravos dispersánunse de Brownsville ya Galveston fasta el extremu norte, Ennis ya Dallas. Na actualidá, la población morava achégase al millón de personas. La súa llingua yé la terceira más falada en Texas, después del inglés ya del hespañol.

Farían falta varios volumenes pa completar la enumeración de tóos los llogros de los moravos que se establecienun en Estáos Xuníos. Son tantu homes de ñegocio, eruditos, científicos, comu artistas de grand éxitu. Fixénunse tan prósperos coma nostálxicos. Destino frecuente de las suas viaxes ye el país de los sous aguelos. Nos montes ondeados de Moravia, los moravos americanos buscanun los sous abandonáus orixenes y’a los sous familiares perdíos pa intentar reconstruyíre’l sou pasáu, esquecido hai muncho tiempu n’América.

* * *
El gobiernu socialista checoslovacu comprendeu esi sentimientu del retorno al llar por parte de los moravos americanos ya diseñanun deillas instituciones oficiales pa satisfacere’l deseyo de los emigrantes de vivir la herieda de los sous antepasáus. El primer pasu na propaganda del socialismo real consistía en convencer a los americanos moravos de que eillos ya los sous antepasáus, en realidá, siempres fuoran checos. Yera imprescindible convencer a los moravos que cuallisquiera pretensión de recoñecemiento duna especie de nacionalidá morava non sería más qu’una aberración hestórica. La desplicación oficial yera que, soldemente, checos ya eslovacos constituyían Checoslovaquia.

En prexuíciu de la causa morava, algunos de los llíderes de los moravos establecíos en Texas yeran lu suficientemente crédulos comu pa creyer la propaganda comunista ya convertiéronse n’artífices deisa confirmación de la noción de moravos coma checos. L’argumentu de los que seguían refugandu la concencia nacional morava en pro de la nacional checa basouse na cuestión llingüística. Comu non existe ninguna llingua morava codificada ya comu la mayoría de los moravos soldemente fala dialectos rexonais (aínda que aparecen na vieya ya na autual lliteratura baixo el terminu téunico de “Moravianismos”), que se rellacionan cola llinguaxe lliteraria checa, la concencia nacional morava descartouse com’una expresión del nacionalismo más extremo ya irracional. Ningún de los defensores del criterio llingüístico semeyaba dase cuonta de que los americanos inglés-parlantes nun podían ser clasificáos como ingleses nin británicos yá que constituyían una nación desemeyada, pesia de la sua rellación llingüística conu puebru inglés.

Los entusiastas propagandistas del programa checo ente los texanos moravos inoranun el feichu de que los descendientes de los inmigrantes moravos se chamaron moravos (Moravci) mas non checos nin bohemios, coma los nomaban despeutivamente os texanos: “Bohonks”. Col motivu de allueñase de la mala imaxen de los bohonks checos, los texanos moravos insistionun en chamase moravos aínda a sabendas que eisu implicaba, tamién, ciertas connotacións relixiosas.

El Brethern moravo aparesceu nos Estados Unidos no sieglu XVII. Los Brethern moravos, que yeran de creyencia protestante, cheganun a América conos colonialistas alemánes ya holandeses. Estableciénunse nas Carolinas, en Pennsylvania ya dempués nos demás estáus de la Unión. En Bethlehem, Pennsylvania fundanun una de las primeiras universidaes americanas, la Universidá Morava (1742). Chevanun la riqueza da tradición musical uropea ya la tolerancia de distintas denominacións relixiosas. Nas Carolinas promoveron las industrias manufactureras americanas de tabaco ya la produción de cráckers ya galletas. Los “Hutterites” de Moravia tamién se traslladanun a los EEUU na procura de llibertá relixiosa. Igual fixenun los Pietistos y’ Anabaptistas a los que, dempués d’establecese primeru en Moravia, expulsaron de las suas casas nuevas, lu que us obrigóu emigrare.

Moravia ya’l sou puebru, situáos no cruce d’Uropa, siempres fonun propensos a acetar distintas nacionalidades nel sou mediu. Asína que nun sorprende que los braeiros moravos seyan una mestura asombrosa de diferentes carauterísticas étnicas: eslavas, llatinas, celtas, alemanas, xudías, todas deixaron la sua rodada na tierra ya nel espritu moravos. El fechu de que los moravos falen en dialeuto eslavo nun implica que se adhieran ensin más a la sua herieda eslava, descuidando outros rasgos posibles presentes nel sou caráuter. Al contrario, una gran cantidá de familias moravas ye cosciente de la sua orixen hestórica. Ya, ensin embargu, recoñécense como moravos.

Hai tiempu que s’abandonóu la noción romántica de nación, basada en parámetros referidos a la existencia dun caráuter llingüístico único. Pulo tanto, ye sorprendente que dalgunas figuras políticas na república checa aínda guei se adhieran al conceto, proto-romántico ya estalinista, de nación comu un grupo étnico cuna llingua nacional desemeyada. Abonda con confirmar que una llingua nun ye’l criteriu primario del modelo autual de nación. Ye, efeutivamente, nesti modelu nel que los moravos presentes n’Uropa y’América debrían basar las suas esixencias. Una vez fináu esti procesu, tanto los moravos americanos coma los moravos uropeos tedrán la oportunidá de corrixire el erro hestórico de clasificalos comu checos recuperando la sua braeira identidá: la morava.


Joseph M. Rostinsky (Universidá de Tokai, Tokio).

Anónimo dijo...

Ordoño II era rey de Galicia, y cuando León se quedó sin rey, paso a poder del reino gallego. El reino donde estaban la mayoría de los magnates del reino y el poder.

Eso de que "pasó a León", no os lo creeis ni vosotros.

R.Chao dijo...

Los "argumentos" de los nazi-onanistas gallegos son más divertidos que los de "Muchachada Nui", e igual de surrealistas...¿Los gallegos también invadieron Roma, y los emperadores romanos eran gallegos, verdad?

Anónimo dijo...

Tan republicanos ellos, los gallegos, y resulta que ahora tienen saudade de pasadas glorias y de feroces Reyes. El caso es que los reyes tenían sangre real leonesa o "asturleonesa", primeramente dependieron de Uviéu y dende 910 de Llión cidá "caput" del Regnun Legionense.

Ni siquiera estos magnates tan fantásticos supieron mantener la Galicia transmiñota a Galicia. De hecho esa "Galicia transmiñota" se convirtió en Portugal.

Ordoño dijo...

Buenas

Me llamo Ordoño,y estoy orgullosisimo del nombre que escogieron mis padres para mi.
Me alegro de que fuera un gran batallador a la par que un gran visionario,porque el supo ver que echar a los musulmanes era una prioridad.

Que aporta el mundo musulman a Europa?atentados,radicalismo,machismo,.....
No quiero seguir porque me caliento

Anónimo dijo...

A mi me gustaría dar otra visión a cerca de este gran personaje.

"embrutecido semihumano" lo han denominado por aqui...las culturas peninsulares eran tan ricas y variadas, y tan enemigas entre sí...que las poblaciones se vieron perjudicadas por las acciones de los mas altos mandatarios...

¿Que es OrdoñoII mas que una persona,que no cumple otro objetivo mas que el de defender a su propia gente?¿no es lo que hacen los mas grandes gobernantes...defender a su gente?

Para mi la historia del reino de Leon es una historia humana, de batallas, tratados, victorias y tiempos prósperos y de paz...pero tambien de conspiraciones, traiciones, guerras civiles y puñaladas traperas por parte de sus mas allegados...es una historia tan apasionante...Y es tambien una historia mágica...hay tanto poder en ella y la explotamos tan poco...que me da mucha pena...

Tal vez esta no sea la mejor entrada para mostrar cierta preocupación que me acosa desde que comenzó el 1100 aniversario del Reino y es esta:

¿por que rayos...ciertos organismos provinciales de índole cultural, han promovido el ensalzar a reyes como Alfonso VII el Emperador, que es desconocido por muchos...y no ensalzan la figura de Ordoño II haciendo una representacion de su coronación en la plaza de la Catedral, cuando siendo el rey que da nombre a nuestra vía comercial mas grande, es mas desconocido aún por las gentes de la mismísima urbe?

Respecto a la exposición de "Tormentaria", debo decirle, señor Chao, que es algo magnánimo, el esfuerzo que ha debido de llevarle la organización de dicho evento, pero aún asi...cada vez que he pasado por la plaza del Conde Luna, me entristece mucho ver como no hay gente haciendo cola para poder entrar en el "Palaciu" y maravillarse con la magnificencia de su exposición...pues esas enormes puertas de madera, cerradas casi a cal y canto, ciertamente no invitan a dar un paso al interior...

Mi humilde opinión tal vez no sea relevante para usted, pero aún asi, me atrevo a sugerirle, que haga una campaña mas agresiva y no necesariamente mas costosa...una de esas máquinas antiguas, puestas a la entrada, provocaría un ruido visual excepcional, las puertas abiertas como un agujero negro, absorbiendo la expectación, invitarían a la gente a pasearse por la exposición...

Ahora, concluyendo, todo esto lo he dicho porque amo tanto esta tierra...que ni yo mismo lo entiendo...y cualquier cosa que pueda decir, con el sentimiento de que puedo colaborar a llevar con orgullo la historia de mi reino por el mundo...me ayuda a autorealizarme.

Mis mas cordiales saludos...

Eduardo López. (02/03/10)

Ricardo Chao Prieto dijo...

Hola, Eduardo.

El problema de la exposición es que una condición sine quae non impuesta por el Ayuntamiento es que las visitas sean concertadas previa cita, por lo que por desgracia en ocasiones se producen esas colas, y la gente "que pasa por allí" no puede verla en el acto.
Gracias por tu aportación y por el comentario.

Julio Ruiz Miranda dijo...

Da gusto leer tus escritos sobre la historia de León por lo bien documentados que están.

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