EVOLUCIÓN DEL ENVEJECIMIENTO EN LEÓN: SIGLOS XVIII AL XX, por José Luis Olcoz Goñi

12 de mayo de 2019


En el programa de la semana pasada hablamos de la evolución de la mortalidad en León en los últimos siglos. Aprovechando una reciente charla sobre el tema, hemos ido de la mano de  José Luis Olcoz Goñi, médico especialista en gastroenterología y exjefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital de León. Es Doctor en Medicina y Doctorando en Historia. 

El tema fue muy interesante, y además de escuchar el programa os recomiendo que leáis algunas de las reflexiones de José Luis sobre el tema: 

“El envejecimiento es la única afección fatal que todos compartimos”, relataba Leonard Hayflick, uno de los estudiosos de la Gerontología, en 1999. Se puede definir envejecimiento como un proceso de deterioro gradual biológico que conduce a una progresiva reducción en el potencial reparativo y regenerativo en órganos y tejidos, y que genera una reducida capacidad fisiológica de adaptación a los cambios y stresores ambientales. Es un proceso fisiológico que no necesariamente significa estar enfermo. El envejecimiento sano es posible.

La Organización Mundial de la Salud, en 2013, determinó que el envejecimiento es un acontecimiento sin precedentes en la historia de la humanidad. El incremento de la edad ha sido de 2,5 años por década en los últimos 200 años, en todo el mundo. Se ha considerado que en el 2015 el número de personas mayores de 60 años ha sido del 12,3%, y en el 2050 esta cifra llegará al 21,5%; de forma que, si una persona nace en Occidente hoy, la probabilidad de llegar a los 105 años será de un 50%, y, si tiene 40 años, tendrá asimismo un 50% de posibilidad de vivir hasta los 95 años. Ello es debido a mejoras de alimentación, agua de consumo, higiene, reducido impacto de enfermedades infecciosas debido al uso de antibióticos y vacunas, y mejora de los cuidados médicos a todas las edades. Bien es cierto que la distribución de personas mayores será mayor en Europa y América del Norte frente a otras regiones del globo. El nivel de educación y de renta juegan un papel en todo ello.

Otro factor que contribuye al aumento de la esperanza de vida es la disminución de la mortalidad infantil. Nosotros hemos estudiado el caso leonés en los últimos dos siglos, y sabemos que, entre los años 1845 y 1871, falleció un 52,6% de la población entre 0 y 15 años.

En España, en el 2011, la esperanza de vida al nacer era de 79,2 años de los hombres y de 85,3 años para las mujeres. Otro dato interesante es la esperanza de años que quedan de vida cuando una persona ha cumplido los 65 años. Se ha calculado que en el año 2011 tal esperanza de vida desde los 65 años era para los hombres de sobrevivir otros 18,7 años y para las mujeres de 22,8 años.
Para el 2040, con una esperanza de vida al nacer de 86 años, España ocupará el primer país a nivel mundial.

Existen muchas teorías sobre qué causa el envejecimiento, pero quizás dos de ellas destacan: la teoría del aumento de radicales libres de oxígeno a nivel celular, que de forma externa son inducidos por tabaco, ingesta de alcohol desorbitado, radiaciones, ozono, drogas, hiperoxia, stress, polución, mala nutrición etc, y de forma interna por los efectos de la oxidación, todos los cuales favorecen la aparición de senescencia celular, componente inflamatorio y aumento de enfermedades crónicas, en un proceso que se ha denominado “inflammaging”. El acortamiento de los telómeros es otro factor a considerar en el proceso del envejecimiento.

Jose Luis ha investigado sobre las enfermedades que causaban en los siglos XIX y XX morbilidad (número de personas que enferman en una población y periodo determinado), y mortalidad (número de defunciones en una población y periodo determinado). Dicho estudio se ha hecho sobre los pacientes del Hospital de San Antonio Abad de León, único hospital de la ciudad.  Uno de los aspectos más interesantes tiene que ver con el incremento de la edad de mortalidad y con el cambio en el espectro del tipo de enfermedades, pasando de un predominio de procesos infecciosos en el siglo XIX y principios del XX, a un incremento de enfermedades neurológicas y neurodegenerativas, así como del cáncer, en los últimos años.

El mundo occidental está muy interesado en que el aumento de la edad de su población sea lo más saludable posible, lo que se ha dado en llamar “envejecimiento activo y saludable”, en ocasiones por el importante costo económico que suponen las enfermedades crónicas. Aspectos como el ejercicio físico, la restricción dietética y la dieta mediterránea abundante en frutas y verduras, así como la actividad intelectual (música, ajedrez, estudio de nuevas disciplinas etc), cobran gran importancia en este sentido. De igual modo, es importante favorecer la sociabilidad del individuo mayor y evitar situaciones de riesgo en personas con mayor fragilidad que predispongan a caídas, fracturas, etc.

En definitiva, el envejecimiento es una gran oportunidad para el individuo y para la sociedad, siempre que se sepa utilizar adecuadamente.

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