EL PAPEL DEL REINO DE LEÓN EN LA ANEXIÓN DE PORTUGAL DE 1580

17 de junio de 2012

Como ya hemos visto, Portugal se independizó del reino de León a mediados del siglo XII. Nuestro país vecino consiguió acabar su propio proceso de reconquista en 1249, tras la toma de Faro, lo que contrasta con lo ocurrido en la Corona de Castilla, que no lo logró hasta 1492 (más de dos siglos después) debido a las violentas guerras civiles que surgieron en su seno desde tiempos de Alfonso X. 

Esta independencia concluyó temporalmente en el siglo XVI: en 1578 había muerto sin descendientes el rey Sebastián I, ante lo cual surgieron varios pretendientes al trono luso. Uno de ellos era el rey español, Felipe II (1556-1598), ya que su madre había sido Isabel de Portugal, que pertenecía a la familia real portuguesa (era la segunda hija de Manuel I, el bisabuelo de Sebastián I). Felipe se impuso militarmente a los demás candidatos y en 1580 se anexionó Portugal, creando la llamada Monarquía Hispánica, ya que gobernaba la totalidad de Hispania, es decir, la Península Ibérica. Esta unión perduró hasta 1640, fecha en la que Portugal se rebeló contra España y proclamó rey a Juan IV, que hasta ese momento había sido el octavo duque de Braganza. 

Poco antes de la nueva independencia de Portugal el clima político no debía ser muy favorable para la monarquía hispana en el país vecino, así que el intelectual Juan Caramuel Lobkowitz (1606-1682) publicó en 1639 una obra de más de 400 páginas titulada "Philippus Prudens"(Felipe el Prudente), en la que quería demostrar la legitimidad de los derechos de Felipe II sobre Portugal. Uno de los principales argumentos que esgrimió Caramuel fue el hecho de que el monarca español pudo hacerse con el país legítimamente porque era el heredero directo de los reyes de León. Pero no se quedaba aquí: justificaba que Portugal se había independizado de forma ilegal de León, porque según él Alfonso Enríquez se había rebelado injustificadamente contra su señor natural, Alfonso VII, y además las Cortes de Lamego se habían reunido contra la legalidad vigente. Caramuel afirmó en esta obra que cualquier guerra hecha por los reyes de León contra Portugal fue una guerra justa, porque se hizo a título de recuperación. 

En cuanto al reconocimiento papal de la independencia portuguesa en el s. XII, el autor sostiene que en todo caso Alfonso Enríquez fue como mucho un rey "pontificio", pero no secular, y que además había incumplido su obligación de acudir a las cortes de León. En definitiva, Caramuel mantenía que Portugal y todos sus territorios de ultramar debían ser parte de la monarquía hispánica como compensación por aquellos 436 años de "rebelión" contra los reyes de León:

"Praeterea debet Lusitania Leigionensium Regi vectigalia 436 annorum. Certe bella sine expensis maximis non sunt: illa & has potuisset Legionensis Rex et Regno Algarbiae ac Indiis sumere. Quantae autem in bellis expensae fuerint factae, nec liquido constare potest: nec dubitemus licet, Indias &Algarbiam pro pignore sumi debere, quosque illi restituerent expensas omnes."

El libro incluye un hermoso grabado político-astrológico en el que un león coronado (símbolo del reino de León, y por ende, de España) sojuzga a un dragón (símbolo de Portugal) y que contiene un curioso epigrama que traducido al español viene a decir más o menos lo siguiente;

"Tantas veces huyó el Dragón del signo de León, que ha de volver, y tantas veces el pescuezo soberbio volvió al pie:
No huirá: está capturado justamente; sabe defender PRUDENTE con mano armada el LEÓN sus derechos".


El dragón era el símbolo de Portugal desde tiempos de Juan I. No sabemos con exactitud en qué momento se empezó a usar el león como símbolo de España, aunque parece que fue en época de Felipe II, porque fue entonces cuando este animal comenzó a ser citado como "el león de España", y a figurar como alegoría del país en mapas y otras ilustraciones. El propio Caramuel justifica que

"el León es Príncipe de las seluas, Monarcha de los brutos, y Enperador de todos los animales (...) no conoce el miedo, y por esta razón es símbolo perfecto de España, que con corazón de leona ampara con valor a todos sus súbditos".

También cabría preguntarse si nació como símbolo hispánico, es decir, de la unión de España y Portugal, buscando la justificación de que ambos países ya habían estado unidos en la época del reino de León. Hay que recordar que una de las primeras veces que aparece mencionado es, precisamente, en el título de la obra "El león de España", de Pedro de la Vezilla Castellanos, que fue publicada en el año 1586, es decir, sólo 6 años después de la añexión de Portugal por Felipe II. 

En cualquier caso, esta identificación entre el felino y España fue en aumento a partir del siglo XVII, y así los barcos de guerra españoles del siglo XVIII llevaban un león como mascarón de proa. Esta costumbre acabó de forma generalizada por la Real Orden de 10 de septiembre de 1793, "cuando se dio libertad para tallar los mascarones de proa con figuras alusivas al nombre o "alias" del barco, abandonando la tradicional figura del león engallado que figuraba en todas las embarcaciones de la Armada hasta entonces" (fuente).  Pero hay que señalar que la misma Orden establece que aquellos buques cuyo nombre no era fácil de representar en una escultura, tenían que llevar el león rampante tradicional.



Mascarón de proa del Santísima Trinidad (Fuente)
El león también empezó a figurar en las monedas como símbolo del país, aunque la gente lo confundía con un perro o perra (nunca habían visto un león en su vida), y de ahí surgió la costumbre de llamar "perras" a las monedas, existiendo las "perras gordas" (o "perronas") y las "perras chicas"según el tamaño de la moneda.

La famosa "perra chica"
Otra muestra de esta identificación del león como símbolo nacional la tenemos en los leones del Congreso, que fueron fundidos en 1865. Las representaciones personificadas e idealizadas de la II República también estaban acompañadas por un león como signo de España. En cualquier caso, parece claro que el origen de esta imagen hay que buscarlo en el reino de León, especialmente cuando el emperador Alfonso VII comenzó a emplearlo como su emblema. Una pena que el león perdiera la batalla como símbolo nacional en beneficio del toro gracias a la "flamenquización" de España en tiempos de Franco. Y además se usa un toro que es el logotipo de una marca de bebidas alcohólicas... Spain is different.

Los leones del Congreso de los Di(s)putados
La II República acompañada por el león de España
BIBLIOGRAFÍA:
-SIMOES, André: "O Leao e o Dragao no Imaginário da Restauraçao", EN Quando Portugal era reino de Leao, León, Universidad, 2011.
-SÁNCHEZ BADIOLA, Juan José: Símbolos de España y de sus regiones y autonomías: emblemática territorial española, Madrid, Visión Libros, 2010.

Postdata (3/6/2013):
He encontrado este grabado portugués del s.XVII que por lo que intuyo es una respuesta al español que incluía en el presente artículo:


3 comentarios:

Atman dijo...

Mis felicitaciones de nuevo por un gran artículo. Saludos.

Zamora dijo...

El León... otro gran olvidado. Es curioso que sus apariciones estén extendidas a lo largo de la historia y de los diferentes regímenes políticos que ha tenido España: No podrá haber pazguatos que afirmen con el León lo que osan afirmar con el Águila de San juan -el águila negra- poniéndolo como un símbolo franquista, cuando en realidad era otro símbolo antigüo en España, con otros ejemplos como el Arano Beltza (águila negra) de la monarquía Navarra.

El toro es verdad que está muy malogrado, muy denostado. Es un animal de recreo, de absurdos festejos para degenerados mentales. Un animal que es símbolo nacional, pero a la vez se le tortura sistemáticamente por gran parte de España, al aplauso de las masas de botarates.

Lo que demostraría el poco aprecio -históricamente- que existe por los símbolos nacionales; cuyo uso se remite al beneficio de los individuos que ocupen la política. Pues no se verá nunca en Alemania abandonar sus águilas, o en Rusia abandonar sus osos. O en Inglaterra abandonar a sus tres leopardos.

Por último, la referencia a Juan Caramuel Lobkowitz. En primer lugar según lo que pone en la wikipedia no fue esta persona un ejemplo de ignorante, sino de persona formada en las letras y las ciencias (no vaya a ser que aparezcan de primeras algunos "listos" a decir que es una referencia a un "bobalán"). En segundo lugar, justificar la pertenencia de Portugal dentro de España por su existencia a raíz del Reino de León, parece ahora mismo una hipótesis descabellada... salvo si se rechaza el dogma de que León no existió, o que fue un reino creado por... Castilla (cosas que no son difíciles de oír).

Como bien has expuesto... "Spain is different". Y tan different.

Gracias por este doblemente buen artículo.

Anónimo dijo...

Nun sé si tendrá muncho o non que ver; o si ye modernu o non; pero nun cursu sobre Nacionalismu Asturianu impartíu pola Universidá d'Uvieo un puntu (un día dígote'l nome si quies) dixéranos que l'animal "totémicu" asturianu yera'l Xabalín, el Gochu Xabaz, el Xabaril.

Nun sé d'ú sacaríen aquello, pero peles paneres, los horros, les ilesies lo que se ven son cuélebres, que son los nuesos dragones, aprosimadamente.


Xaime

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