EL CAMINO DE SANTIAGO Y LA MONARQUÍA LEONESA (III)

26 de noviembre de 2011

3.-El auge del Camino.

De Alfonso V a Fernando I (999-1065). 

Tras el ataque de Almanzor comienza a ponerse de moda peregrinar a Santiago, aunque habrá que esperar al reinado de Alfonso VI para ver una auténtica invasión de extranjeros atraídos por el santuario compostelano. Al morir el caudillo musulmán fue más seguro recorrer el Camino, ya que Santiago no fue víctima de ninguna correría más por parte de los andalusíes. Poco a poco también fueron remitiendo las incursiones vikingas y normandas, con lo que la situación se fue normalizando. El Camino, que hasta entonces había discurrido principalmente por la abrupta costa atlántica para evitar a los musulmanes, empezó a ser más frecuentado por el interior, usando las principales poblaciones como divisoras de las etapas de los peregrinos.

Fuero de León
Pero Almanzor había dejado un rastro de destrucción tras de sí, y muchas de las ciudades del reino de León quedaron despobladas. Hacía falta convencer a la gente para que volviera a habitar en ellas, y eso fue lo que hizo Alfonso V (999-1028) promulgando en 1017 el famoso Fuero de León, en el que concedía toda una serie de ventajas y privilegios a los habitantes de la capital del reino. Este Fuero fue tan bueno que fue copiado y adaptado por multitud de ciudades a lo largo y ancho de todo el reino, incluyendo a las que estaban en el que ya empezaba a ser llamado “Camino Francés”. Todos estos fueros contribuyeron a atraer población, y casi siempre incluían disposiciones dedicadas a los barrios habitados por francos (gentes provenientes de la actual Francia).

En tiempos de Vermudo III (1028-1037) el obispo Cresconio fortificó con murallas la ciudad de Santiago, y rechazó la última incursión de vikingos en tierras gallegas. Siguiendo con lo que ya era una costumbre, el joven rey leonés peregrinó a la tumba del Apóstol en 1032, cinco años antes de su desgraciada muerte en la batalla de Tamarón frente a su cuñado Fernando.

Vermudo fue sucedido por su hermana Sancha I y, por ende, por su cuñado Fernando I (1037-1065), quienes fueron los primeros reyes hispanos en establecer relaciones formales con Cluny, que era el monasterio benedictino y reformista más importante de Europa. Cluny había sido fundado en el 910, el mismo año en que García I trasladó la corte a León, con la intención de renovar la vida monástica y apartar a los monasterios del poder de los señores feudales. Fue tal su éxito que llegó a contar con más de dos mil prioratos o delegaciones por todo el continente. Desde Cluny se promocionó el Camino de Santiago, por donde fue circulando no sólo la gente, sino también el nuevo arte románico, y no siempre en un solo sentido. Fernando y Sancha establecieron un pacto de sociedad con esta abadía que comportaba el pago de un censo anual de 1000 dinares de oro.

Expansión de Cluny por Europa
También en tiempos de Fernando y Sancha el Papa León IX se mostró muy molesto por el título “Obispo de la Sede Apostólica” que utilizaba Cresconio, el obispo de Compostela, ya que sólo podía usarlo el obispo de Roma (el Papa), así que en 1049 lo excomulgó por ese motivo, aunque no consiguió erradicar la costumbre. Esta fue una de las razones por las que la Iglesia de Roma siempre se mostró reticente a la hora de conceder la conversión del obispado compostelano en arzobispado.

Los reyes Sancha y Fernando 
En esta época la ciudad de León se convirtió por sí misma en un foco de atracción de peregrinos gracias al inesperado hallazgo y traslado de las reliquias de San Isidoro desde Sevilla. En torno al añao 1064 el regio matrimonio había encargado a los obispos de León y Astorga que fueran a Sevilla a buscar los restos de Santa Justa. Una vez allí tras varios meses de pesquisas no lograron dar con ellos, pero cuando ya les invadía la desesperación San Isidoro en persona se le apareció en sueños a Alvito, el obispo de León, y le reveló que yacía enterrado cerca de la zona donde estaban pernoctando. Asimismo, también le anunció que moriría a los tres días, lo que sería una prueba de la autenticidad de la noticia. Al despertar, Alvito se lo comunicó a sus acompañantes, y juntos encontraron la tumba en el cercano lugar de Santiponce. El cadáver de San Isidoro estaba incorrupto, y tal como profetizó en el sueño, Alvito murió al tercer día. El obispo de Astorga y el resto de la comitiva regresaron a León con los cuerpos del fallecido obispo y del santo: el primero fue enterrado en la catedral leonesa, y el segundo en la iglesia de San Juan Bautista, que a partir de ese momento fue llamada la Basílica de San Isidoro. Como vemos, tanto Santiago como San Isidoro tienen parecido origen milagroso, y en ambos casos provocaron una masiva afluencia de peregrinos a sus respectivas iglesias. 

También en época de Sancha y Fernando tenemos una historia curiosa sobre Santiago Matamoros. Mientras Fernando y sus tropas cercaban Coímbra (1064), el pueblo de Santiago rezaba al Apóstol para que su rey tuviera éxito en la empresa. Pedían que, al igual que en otras ocasiones, apareciese en la batalla como un caballero, lo que provocaba las burlas de un peregrino griego que estaba en la ciudad. Razonaba este hombre que Santiago había sido pescador, y no soldado, por lo que le parecían absurdas sus oraciones. El Apóstol se le apareció en sueños al peregrino, armado como un caballero, y le recriminó su escepticismo. Para que no le quedaran dudas de la veracidad de la visión, le anunció el día y la hora en la que Fernando tomaría la ciudad contando con su ayuda. Así fue (como no podía ser de otra manera), y el escéptico griego se convirtió en un auténtico devoto de Santiago Matamoros. Ganada Coímbra, el rey don Fernando se fue para Santiago para agradecerle su intervención, y le otorgó parte del botín.

Santiago Matamoros en su famoso caballo blanco.

2 comentarios:

Irma dijo...

Nos encantó la conferencia que diste en Mansilla de las Mulas sobre el tema, es una lástima que se desconozca tanto nuestra historia, así es imposible defenderla.

Gracias Richard da gusto seguirte y la labor que estás haciendo al respecto.

Un abrazote utópico, Irma.-

Coronel Kurtz dijo...

Enorabuena.La Historia del Reino de León es muy amena e interesante.Da gusto oir conferencias tan buenas.

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