22.000 escolares optan por la llingua asturiana en Asturias

6 de junio de 2008

Otro post "copia-pega" más. Y van... Esta vez lo he sacado de "Tierra alantre, la mesma fala". La situación contrasta enormemente con los 9 guajes que escogieron leonés en la ciudad de León. ¿Por qué se dará esta situación?

Casi 22.000 escolares han elegido este curso la asignatura de Llingua Asturiana

Hay 16.788 alumnos en Primaria y 4.669 de Secundaria, el 55% del total La materia, de carácter optativo, compite con idiomas extranjeros en los horarios

Cerca de 22.000 escolares asturianos de la enseñanza pública y concertada, concretamente 21.457, estudian actualmente asturiano en los 220 centros que ofertan la asignatura optativa de Llingua Asturiana. De los 22.000, el grueso, 17.500 alumnos, están en Educación Primaria y algunas aulas de Infantil, y más de 4.500 en Secundaria y Bachillerato. Así lo manifestó ayer el director general de Recursos Humanos de la Consejería de Educación y Ciencia, quien cuantificó en un 55% la participación escolar en el estudio del asturiano en Primaria y en un 20% en Secundaria.
Alberto Muñoz, quien presentó junto a la directora general de Promoción Cultural y Política Lingüística de la Consejería de Cultura, Consuelo Vega, una campaña de captación de alumnos para el próximo curso, señaló que la diferencia de estudiantes entre Primaria y Secundaria se debe a que la estructura de los estudios superiores favorece menos la opción del asturiano, que compite con otras lenguas, como el francés.
Evolución al alza
En ese sentido, ha asegurado que en el actual marco estatutario y con la presente estructuración, es imposible mejorar las oportunidades de elección para esta asignatura. No obstante, ha reconocido que el aumento de escolares de Primaria que están estudiando el asturiano, favorecerá el aumento de alumnos cuando cursen etapas superiores.
De los 250 centros de Educación Primaria que hay en el Principado 220 ya ofertan e imparten esta asignatura de carácter optativa que necesita una ratio de ocho alumnos por curso para que se pueda impartir. Recordó el director general de Recursos Humanos que desde que Asturias recibió las competencias en materia educativa, en el año 2000, se ha duplicado el número de profesores que imparten la asignatura, que ha pasado de 118 a 243.
Para la promoción entre los estudiantes, el Gobierno regional ha editado 2.000 carteles para repartir por los centros, 1.800 de ellos en asturiano y otros 200 en gallego-asturiano, y también se han imprimido 30.000 dípticos informativos, de los que 28.000 se han editado en asturiano.
Cuñas en la radio
Consuelo Vega ha anunciado que también está previsto realizar una campaña en todas las emisoras de radio de Asturias entre los días 14 y 25 de junio con unas cuñas que «animen» a los escolares y a sus padres a que elijan esta asignatura durante el proceso de matriculación para el próximo año. 'Escoyer Llingua Asturiana ye conocer mejor Asturias' y 'Escoyer Gallego-Asturiano é conocer miyor Asturias', son los lemas que encabezan la campaña.
El Principado amparará también otro curso de carácter medioambiental dirigido a 22.000 alumnos de 120 centros. Se llama Presta, Programa de Educación para la Sostenibilidad y Temática Ambiental de Asturias, y está impulsado por la Consejería de Medio Ambiente con un presupuesto de 171.500 euros.

(d'El Comercio, 06-06-2008)

25 comentarios:

Anónimo dijo...

"La situación contrasta enormemente con los 9 guajes que escogieron leonés en la ciudad de León. ¿Por qué se dará esta situación?"

Pero hombre de Dios, tú no sabes que en la ciudad de León no se habla leonés? ¿Por que van a escoger los escalares de la ciudad de León esa lengua y no otra infinitamente más útil como el inglés?

Cismontano dijo...

tampoco se habla en Oviedo ni en Gijón en estos tiempos, eso no significa que no podamos aprender leonés.


http://la-cabrera.blogspot.com/

Legionense dijo...

En mi opinión esos cursos deberían impartirse en zonas donde el leonés se mantenga aún vivo, de esta manera estoy convencido de que se obtendrían mejores resultados. De todas maneras aprender la lengua leonesa es un derecho de cualquier habitante de León, Madrid, Barcelona o Tenerife.

Crémer dijo...

Estamos pasando un momento verdaderamente culminante de lo que pudiéramos llamar movimiento cultural leonés. Es el descubrimiento del idioma de León: el llionés. ¡Pero bueno! ¿En qué país vivimos? O sea, que no sabemos hablar el castellano y aparece un 'gilipollas' diciendo que está inventándose el llionés, que es lo que queda del idioma que los pasiegos, los pastores pronunciaban en la montaña y lo que ha quedado es lo que podríamos llamar desvirtuación del castellano, que es el llionés. Pues eso es lo que nos están queriendo imponer.

Coronel Kurtz dijo...

No entiendo nada a los que dicen que el leonés es una lengua inventada.Lingüistas como Menéndez Pidal o Lázaro Carreter han dictaminado que sí es una lengua, la época en que se habló y dónde pervive (La Cabrera, Miranda do Douro, etc).
Y por lo que se refiere a lo del Español o el Inglés pues ya es para partirse de risa. Nadie va a quitar papel al Español porque lo hablamos 400 millones de personas. Y los chavales aprenden Inglés obligatoriamente en el colegio y en el IES porque es obligatorio y está muy bien que eso ocurra.
Si además, pueden aprender voluntariamente el leonés, la lengua de sus abuelos, de la cual quedan muchas palabras en el español que se habla en León, Zamora y Salamanca, ¿a quién hace daño eso?
Yo creo que bva a ir a más la enseñanza del leonés porque la gente ya no tiene complejos tontos y no se cree la bobada del que ha puesto que eso es "castellano mal hablado"(ese tipo desconoce que el primer documento en leonés, "Nodicia de Kesos" es más antiguo que el primero en castellano).
El leonés debe ser protegido -lo dice el estatuto de esta maravillosa comunidad autónoma- y es una riqueza para todos, no una amenza, ya que nunca sustituirá al español.

Anónimo dijo...

Señor Kutz, mis abuelos, mis bisabuelos y mis tatarabuelos son de la ciudad de León, y le puedo asegurar que no hablaban "llionés", así que no manipule usted los sentimientos de la gente diciendo que el leonés era la lengua de los abuelos. Si se refiere a la lengua de nuestros antepasados, decirle que es más que dudoso de que el "lliones" que nos venden ahora se hablase en algún momento en la ciudad de León. De lo que no me cabe duda es que el latín si lo hablaron nuestros antepasados, y se habló en algún momento en la ciudad de León, por lo que me parecerían más sinceros sus desvelos por que los escolares aprendiesen la lengua de sus antepasados si fueran los mismos por que los escolares de la ciudad de León aprendiese latín, pero me temo que el interés que muestran algunos grupos que pintarrajean las paredes de la ciudad de León con grafittis en una lengua que los habitantes de la ciudad desconocen tiene más que ver con la política y la manipulación de los sentimientos y de la identidad de la gente, que con la historia y las necesidades actuales de formación de los escolares.
Sobre la frase de Crémer, decirle que es original del mismo Crémer, y que este hombre es bastante más culto que usted, y que por supuesto conoce mejor que usted de que va lo de la "Noticia de kesos".

R.Chao dijo...

Crémer y el último anónimo hacen gala de una ignorancia cultista que me hace mucha gracia, de esas que consisten en despreciar cuanto se ignora, al estilo de los peores paletos de pueblo, pero en versión urbana.
Les recomendaría que echen una ojeada a la obra de Menéndez Pidal "el Dialecto Leonés" y a los artículos de este blog
http://corazonleon.blogspot.com/2007/09/qu-es-el-leons-o-llions-o-lleons-o.html
http://corazonleon.blogspot.com/2006/05/documentos-del-siglo-xiii-en-romance.html
Y por supuesto que el Latín deberçia seguir en las escuelas. ¡Faltaría más! Y la pena es que se esté perdiendo el griego.

mclera dijo...

Buenas y santas,

joder Ricardo que animados estan siempre los comentarios de tus entradas sobre el leonés .....

Yo también quiero un Anonimo "capitalinode losdetodalavida" como el tuyo que me diga cosas sucias .....

Perdon, ya se que no aporto nada, nada a la discusion ... solo pretendo relajar el ambiente ....

Un saludo

Anónimo dijo...

Señor Chao, es lamentable ver como usted prefiere insultar a argumentar, aunque por otra parte es algo a lo que nos tiene acostumbrados, con su comportamiento de autentico Troll.

Dígame cual de las afirmaciones es falsa y argumentemela:

1- En la ciudad de León ni nuestros abuelos, ni bisabuelos ni tatarabuelos hablaron "lliones".

2- Es indemostrable que lo que ahora nos venden por "lliones"
se hablase nunca en la ciudad de León.

Por otra parte no se a que viene su soberbia aleccionadora, cuando usted mismo escribe en el segundo de sus enlaces que "he de reconocer que mis conocimientos lingüísticos son mínimos".

Y por supuesto que el romance del siglo XII que se hablaba el la ciudad de León no es el actual "lliones", lo mismo que el romance en que está escrito el Cantar de Mio Cid no es el romance que se habla en Medinaceli o en Soria en la actualidad.

R.Chao dijo...

Perdón, creía que hablaba con alguien serio, pero una vez más, ALERTA TROLL. ¿Por qué no escribe siempre con el mismo nombre y así los demás podemos ignorarle tranquilamente?

Anónimo dijo...

Yo también creía que hablaba con alguien serio.

¡Alerta Troll!

Anónimo dijo...

El experto lingüista R.Chao debería también explicar por que la obra de Menéndez Pidal se titula "El Dialecto Leonés" y no "La Lengua leonesa".

Anónimo dijo...

Fin de Semana El Cultiberio
EL CULTIBERIO
¡Socorro, tenemos un nuevo idioma!

@Incitatus
Sábado, 01 de diciembre de 2007

Acabo de enterarme de que tengo un idioma propio, mío, ancestral, autóctono y prístino, del que no sé una sola palabra. Se llama “llïonés”. Estoy completamente desolado. Es como una pesadilla esto.

Manda huevos, que hubiese dicho don Federico Trillo. Toda la santa vida tratando de hablar y escribir bien el español; toda la vida leyendo a Cervantes, Lope, Onetti, Cortázar, Delibes, Neruda, Carpentier y por ahí; tantos años obedeciendo sin rechistar las severas enseñanzas de Lázaro Carreter; tanto esfuerzo dedicado al soneto quevedesco, a la novela según san Márquez, al artículo de inspiraciones umbralianas, aromas millásicos o aderezos juliocambenses, y ahora resulta que lo estaba haciendo todo mal. Que mi obligación de buen patriota, de buen hijo de mi tierra, era escribir en “llïonés”, que ahora resulta que es mi lengua, ¡mi idioma, nada menos!, aquel con el que nací y me crié (y si así no fue, ¡pues muy mal hecho!), y el que debería hablar con toda corrección y fluidez y sintaxis. Porque yo, sépanlo de una vez, no nací en León, como siempre me hicieron creer las malas personas que tanto abundan, entre ellos mis padres, ¡esos agentes secretos pagados por el centralismo castellanista!, sino en “Llïon”. Oigan, y yo sin enterarme. Tengo un disgusto…

Vamos a ver, seamos serios. La aparición en el mundo de una nueva lengua no es cosa banal, y menos cuando esa lengua resulta que es la de uno y uno estaba en la más completa inopia. O, por mejor decir, en Babia, comarca de mi tierra de León (perdón: de “Llïon”) (es que no me acostumbro a esa diéresis tan pimpante y zangolotina que le han puesto) a la que se retiraban los reyes de “Llïon” para descansar del gobierno de los “llïoneses”, que siempre dieron mucha lata y tuvieron actitudes algo extravagantes.

Esta calzoncillada del “llïonés” procede, en rigor, de las últimas elecciones municipales de mi pueblo, las de 2007. Les cuento y, además, anoto los nombres que se les da en la calle a los protagonistas para que se hagan ustedes cargo de cuál es su aproximada catadura. El socialista Francisco Fernández, de toda la vida “Paco Raquetas” por su afición al tenis, pero últimamente “Paco el Pobre” o “El pobre Paco”, necesitaba, para ser alcalde, los votos de los tres concejales de una formación política residual, electoralmente mínima y desgalichada, de carácter (vamos a llamarlo así) secesionista-leonesista, que se llama “Unión del Pueblo Leonés”. No llegaron estos mozos a ocho mil votos en las últimas municipales. Tienen un diputado provincial y un diputado a Cortes autonómicas. Una docenita de alcaldes. Vamos, que no son precisamente el Partido Republicano de EE UU, ¿eh? Ahora les comanda un tal Chamorro, que no sé quién es, pero, antes de la última y enésima escisión del partido, su líder era un oscuro abogado de la localidad al que todo el mundo llama “El Pelines”. Si los tres concejales “leonesistas” se iban de novios con el candidato de la derecha, Mario Amilivia, por mal nombre “El de la gomina” (cuando fue alcalde cargaba las facturas de su fijador del pelo a los gastos municipales), “Paco Raquetas” o “Pobre Paco” se quedaba sin el sillón. Así que prometió a los muchachos del Chamorro todo lo que quisieron. Cosas de la política, dirán ustedes. Así es, convendré yo. Pero anoten: este asunto se dirime entre personajes que se conocen por “Paco Raquetas”, “Pelines”, “Mario el de la Gomina” y por ahí. Vamos, que es como para estar tranquilos.

Pero es que los muchachos del Chamorro, o sea los “leonesistas”, una vez en el equipo de gobierno, exigieron la creación de algo asombroso: la Concejalía de Educación y Cultura Tradicional Leonesa, algo jamás visto por mi tierra “llïonesa”. Tan curioso puesto recayó sobre las espaldas de un señor que se llama Abel Pardo, a quien tampoco tengo el entomológico placer de conocer. Dicen que tiene estudios universitarios y que habla italiano. Puede que así sea pero me extraña, porque una persona con cierta formación académica y con las neuronas en su sitio jamás se atrevería a impulsar, y menos a proponer como asignatura en las escuelas, una cosa que no existe ni ha existido jamás, que es el “idioma leonés”. Perdón (es que me distraigo, coño), “llïonés”.

Uno, en su humildad, respeta todas las opiniones políticas a condición de que esas ideas no provoquen que se mate a alguien. Así pues, admite con naturalidad que haya personas, sin duda muchas y buenas personas, que sueñen con que la provincia de León se segregue de la Comunidad de Castilla y León y forme una autonomía propia. Yo no estoy de acuerdo y, además, ese asunto me parece una cuestión rancia y de muy menor importancia para las gentes, pero están en su derecho. A esas personas quizá no les importe saber que ese “leonesismo”, con su correspondiente sentimiento de animadversión hacia Castilla, nació impulsado por los más cavernarios caciques de mi tierra, los dueños de la provincia durante los años del franquismo, a quienes, para seguir medrando y gobernando y cortando el bacalao, les convenía más un asiento a solas (aunque fuese de tercera) que un vagón compartido con ocho provincias más. Eso es cosa suya.

Pero lo del idioma es otro asunto. Es sabido que el nacionalismo, cualquier nacionalismo, necesita, para existir, de tres cosas indispensables: una bandera, un idioma y un enemigo. Todo lo demás es secundario y puede esperar, pero eso no. La bandera, los “leonesistas” la adoptaron pronto. Bien. Hubo problemas con los colores, pero bien. El enemigo lo buscaron a toda velocidad: Castilla, contra la cual los leoneses no habíamos tenido jamás un problema, un enfrentamiento, una diferencia, un pleito de lindes, ni siquiera una rivalidad regional futbolística. Los leoneses teníamos tirria, de toda la vida, a los asturianos, y viceversa; pero jamás nos llevamos mal con Castilla, con la cual nos integramos hace setecientos años sin que desde entonces haya habido es que ni un catarro. Ah, pero nuestros cagamandurrias “nacionalistas” convirtieron a Castilla, de la noche a la mañana, en la Potencia Opresora e Invasora, en la causa de todos los males y en el pararrayos de todos los odios. Como todos los nacionalistas, reinventaron, manipularon, falsearon la historia a su conveniencia (no hay espacio aquí para contar cómo, y además da mucha vergüenza) y hasta han entrado a saco en Wikipedia para pervertir y reescribir a su conveniencia la historia de León, de Castilla y, desde luego, de su “idioma”. Compruébenlo ustedes mismos. Y luego piensen si hay que fiarse de Wikipedia.

Porque con el idioma sí que tuvieron problemas. El “llïonés”, y encima con esa diéresis tan elegante, no existe. No ha existido jamás. Nunca. No lo habla absolutamente nadie. ¡Ni una sola persona! A los niños de las escuelas de mi pueblo, desde este curso se les está enseñando en clase una lengua absolutamente inventada. Como el “idioma canario” que se iba imaginando por la radio, desde Argel, todas las tardes a la hora de merendar, aquel loco de Antonio Cubillo. Al “llïonés” yo le he oído llamar, en los últimos veinticinco años, “lleonés”, “lleunés”, “llaunés” y de muchas formas más. Es como el Yeti o el monstruo del Lago Ness: la gente que gana dinero con ello llama de muchas maneras a algo que nadie ha visto… porque no existe. En realidad se trata del modo de hablar que tenían las viejas en la montaña de León. Una corrupción del bable que variaba extraordinariamente de un valle a otro, de un pueblo a otro… y de una vieja a otra. Pues ése es el ahora llamado “llïonés”… ¡que están enseñando a los niños en los colegios!

Se han matado los “talileoneses” (¿o “talillïoneses? No sé) para encontrar documentos antiguos que den carta de naturaleza a algo ficticio, artificial, pero que ellos necesitan para seguir chupando del bote de sus concejalías. Y hallaron, en los legajos de la Catedral y comentados muy brevemente por algún ilustre erudito, las anotaciones de un monje del siglo X que escribió, sin duda a toda velocidad y reproduciendo la fabla de su abuela la del pueblo, una especie de inventario de quesos. El texto, al que ahora llaman solemnísimamente “Nodicia de Kesos” (menos mal que no han escrito “Nodïcia”, ¡con lo que a estos palurdos les gustan las diéresis!), contiene, en pocas líneas, un pésimo latín y un aún más patético “romance” primitivo; el que lo escribió era un patán iletrado de padre y muy señor mío, pero eso ha bastado a los “patriotas” leonesistas para inventarle abuelos a su no menos falso idioma, que es de lo que se trataba.

El colmo: los leonesistas dicen que la Unesco, nada menos, ha dado carta de naturaleza al “llïonés” y lo considera una lengua en grave peligro de desaparecer. Pero coño, ¿cómo va a desaparecer si jamás ha aparecido? No he tenido tiempo de comprobar si eso de la Unesco es verdad o es otra mentira más, porque esta gente no se corta un pelo. Pero, si es cierto, ése sería un hallazgo… teológico. Significaría la demostración de que Nuestro Señor, en su infinita ecuanimidad, habría repartido entre todos los hombres por igual la facultad de decir gilipolleces, ya sean éstos pescadores, fariseos, publicanos, galileos, samaritanos, gentiles o funcionarios de la Unesco.

Y el gil… el cret… el alcalde de León, “Paco el Pobre”, ha tenido los hígados de salir en los periódicos diciendo que ese fraude, esa idiotez del “llïonés”, es “nuestro idioma” (¡¡!!) y “nuestra lengua”. Ah, ¿lo habla él? ¿Lo hablaron sus padres, sus bisabuelos siquiera? Claro, qué va a hacer: si dice lo que de verdad piensa y se le enfadan esos talibanes de la UPL, le quitan la Alcaldía. Así que a tragar…

El premio Cervantes Antonio Gamoneda, que nació en Oviedo pero vive en León desde hace 74 años; que no le debe nada a nadie y que jamás ha consentido que le toquen mucho los nísperos, lo ha dejado claro: el “llïonés” que esta tropa de descerebrados está haciendo enseñar en las escuelas gracias al inmenso poder de tres votos en un Ayuntamiento, es una invención que procede nada más de lo que hablaban las gentes de las montañas próximas a Asturias. Una podredumbre del bable. No es, desde luego, un idioma, ni una lengua, ni un dialecto siquiera. No es nada más que una pirueta política.

El “llïonés”, “lleunés”, “llaunés”, o como quiera que a estos cretinos le apetezca llamarlo en lo sucesivo, sólo ha tenido hasta la fecha (y sólo puede tener en realidad, porque los idiomas los hace la gente y el uso, no los concejales) una aplicación práctica: enguarrar los letreros indicadores de tráfico hasta hacerlos completamente inservibles. Los “leonesistas”, spray en mano, han “corregido” tantas veces la grafía de esos letreros que, cuando llegas a mi tierra, ya no hay forma humana de saber dónde estás ni cuánto falta para Ponferrada. Sólo para eso sirve esta gente.

Yo espero que la concejalía de “Educación y Cultura Tradicional Leonesa”, tan parecida al Ministerio de Educación Popular y Propaganda que creó Goebbels, desaparezca pronto y sin dejar demasiada memoria: ya está bien de que la gente se ría de los leoneses porque nos tengan, como decía el humanista Martín González de Cellórigo en el siglo XVI, por “homes desatinados, fuera del orden natural de las cosas”.

Este caballo se esforzará toda su vida para escribir mejor en un idioma maravilloso: el español, que hablan 400 millones de personas. Y a inventos artificiales como este que les cuento, que no lo habla absolutamente nadie ni maldita la falta que hace, que les den por… Ahora que lo pienso, ¿cómo se dirá eso en “llïonés”? ¿Le pondrá el concejal Abel Pardo la diéresis en la U o en la O? Qué intriga, caramba.

Coronel Kurtz dijo...

Resumiendo, para no acaparar comentario a lo bobo:
Somos leoneses, somos españoles, somos europeos y somos ciudadanos del mundo.Lom que no somos es castellanos.
Y hablamos (estando además muy orgullosos de ello) el español, aprendemos inglés porque es muy necesario y personalmente, creo que el latín que citaba alguien, también es interesante estudiarlo. El leonés, aprendido voluntariamente, es una riqueza más, como puede ser cualquier otro aprendizaje, que nos enseña algo de nuestro pasado y de nosostros mismo.
No es más leonés el que aprende leonés, pero sí me parece menos leonés el que desprecia por sistema todo lo suyo.
Ah, se me olvidaba. Alguien comparaba a Abel Pardo con Goebbels.No conozco a ese señor, ni me da nada. Pero los que sí se comportan como Stalin, haciendo la vida imposible a todo lo que tiene que ver con León es la Junta.

Anónimo dijo...

Creo que cuando se expone algo en un blog de dominio público se deben aceptar las críticas y las opiniones disconformes. El hecho de no estar de acuerdo no supone ser , siguiendo su jerga,un "troll". Un saludo

Anónimo dijo...

A ver, anónimo cremeriano. Deja de dar la chapa y cógete un libro de texto de esos que ponen lengua castellana y culturízate un poco anda.
¿Cómo se puede decir que en la ciudad de León no se habló leonés nunca? ¿Es que eres retrasado mental?
Incluso en el dudoso caso de que sólo lo hablasen la gente de los pueblos ¿acaso crees que al llegar a Santa Ana o a Armunia lo dejaban en una consigna?
Ayssssss, cuánto necio suelto y que de tiempo libre tienen....

Anónimo dijo...

Señor anónimo que ha escrito en último lugar. A usted que presume de cultura (supongo que será cultísimo o incluso cultérrimo), excelencia mental y sabiduría, que es un hombre muy ocupado, pero que no puede presumir de educación ni de respeto por el número de descalificativos insultantes que puede poner en cuatro lineas, le voy a decir sólo tres cosas:

1- Usted o no sabe leer o no comprende lo que lee. Lo que yo he escrito es que "Es indemostrable que lo que ahora nos venden por "lliones"
se hablase nunca en la ciudad de León", que no es lo mismo que usted dice que yo he dicho. Para desmentir mi aserto y dejarme como un borrico lo tiene muy fácil, sólo tiene que aportarme una prueba documental, un texto por ejemplo, de un siglo pasado que desmienta lo que yo he escrito. Estoy esperando.

2- Usted que es tan culto debería saber que Armunia pasó a pertenecer a León en la segunda mitad del siglo XX, y por tanto llegar a Armunia no era lo mismo que llegar a León.

3- La inmigración a la ciudad de León ha tenido lugar fundamentalmente en el siglo XX, que es cuando más a crecido su población. Que dos personas que vienen de un pueblo hablen en su hogar o con algún conocido en el mismo idioma que hablaban en su pueblo no quiere decir que en la ciudad de León se hable ese idioma. Los idiomas que habla menos del 1% de la población son anecdóticos, y no puede hacer de una anécdota categoría. Yo he oído hablar en la ciudad de León a peregrinos, a turistas y a inmigrantes en inglés, francés, italiano, alemán, japonés, rumano, búlgaro... y sin embargo a nadie le diría que en la ciudad de León se hablan dichos idiomas, por más que haya hablantes individuales que los puedan hablar.

Anónimo dijo...

Por muchas descalificaciones que ponga nunca llegaré a las que te mereces:

1- Si es indemostrable "que se hablase" será mucho más difícil de demostrar "que no se hablase" ¿no?
Como un borrico ya quedas pidiendo una prueba escrita sabiendo que no llegaban a un 5% el número de personas que escribían documentos.

2- ¿Pero Armunia estaba en el mismo sitio o la movieron?

3- ¿Tú te crees que en la Ciudad de León se pasó de hablar latín a hablar castellano? ¿De verdad puedes ser tan necio?

R.Chao dijo...

No se moleste. último anónimo: lo mejor es ignorarle.
http://corazonleon.blogspot.com/2008/05/trolls-de-internet.html

Anónimo dijo...

Mire por ejemplo el manuscrito de Astorga de 1624 y vea si este romance es más castellano a más leonés:

http://todosobrepesca1.blogspot.com/2007/04/manuscrito-de-astorga_4427.html

Si el 5 % de personas escribía documentos no tendrá ningún inconveniente en encontrar al menos uno, que no me parece mucho pedir. lo suyo son escusas baratas de mal pagador.

De León para abajo no se habló nunca leonés, mal podía llegar alguien por el sur (Armunia) que hablase leonés.

El señor R Chao que presume de andar revolviendo en archivos parece que no aporta nada porque sólo ha encontrado documentos en latín, castellano y gallego. Bueno sí dice algo, anima a los Trolls insultadores, siempre que sean de su cuerda.

Y sí, en la ciudad de León el romance evolucionó a algo más parecido a lo que se llama castellano que a lo que ahora se llama leonés, y eso lo debería saber alguien tan culto como usted.

Anónimo dijo...

Y usted que es tan culto también debería de explicar por qué los reyes de León cuando empiezan a utilizar el romance en los escritos cancillerescos, como por ejemplo El Tratado de Cabreros de 1206, usan el romance castellano, y no el romance leones.

http://e-spacio.uned.es:8080/fedora/get/bibliuned:ETFC6F823F7-6A13-07FB-DB53-3A10F8EEE926/PDF

Anónimo dijo...

¿Quién es el necio?

Anónimo dijo...

Necio= el que no sabe

Anónimo dijo...

Al último y agraviado anónimo decirle que ignore al friki de Ricardito. Este hombre si se hubiese quedado en la tierra de sus antepasados sería sin duda nacionalista gallego, y fantasearía con la historia de Galicia, pero como sus antepasados llegaron a León, el tiene el síndrome de hiperintegración, y es más leonesista que los leoneses. Me recuerda a otro ilustre descendiente de gallegos, De Juana Chaos, que era más vasco que los vascos y no tenía dudas si era necesario en cargarse a un vasco de verdad para "liberar" a los vascos. Ya lo dice el refrán: De fuera vendrá, quien de casa te echará

Anónimo dijo...

Sólo añadir un aporte pertinente:


http://www3.unileon.es/dp/dfh/jmr/biblioteca/Aemilianense.pdf

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